top of page
image.png

    Tsumi

Soba ni Itekure

  • Instagram
  • Instagram
  • Twitter
  • Twitter

13.2 - "No pasa nada"

  • 8 abr 2023
  • 13 Min. de lectura


Eru le vuelve a dar la mano y baja por la colina otra vez hasta abajo mirando de reojo a Uroko, sonriendo.


- Va…Dímelo.

- Pues... Esta semana hay que hacer la matrícula del insti, lo sabes ¿No?

- Pues... Ahora que lo dices me he acordado, ¿Y qué?

- ¿Y a cúal te vas a apuntar?


- No sé… - Se queda en blanco y mira hacia uno de los árboles que rodeaban la rivera del río. - ¿Cuál vas a elegir tu?

- Pues ciencias, creo. - Se le queda mirando un poco preocupada.

- Bah, pues a ese yo también. - Le daba un poco igual todo la verdad.


Uroko le mira flipando.


- ¿Así? ¿Qué vas a estudiar luego? ¿Da igual el que cojas?


- Después… - Se queda parado porque nunca lo había pensado a fondo. - Da igual, ¿no? Lo puedo pensar sobre la marcha.

- No... Bueno sí, pero no, es decir si vas a estudiar yo que sé ingeniería espacial pues no vas a hacer un bachillerato como el de artes.

- Pueeesss… - Sigue dudando. - No sé, es que no lo he pensado nunca, en serio. Seguro que es un coñazo. - La mira pensativo. - ¿Por qué tanta insistencia? No pasa nada, me apunto al mismo que tú y ya se verá.


- Porque es importante. - Se queda callada, no se esperaba esas respuestas para nada. - No sé...

- Es que todos me parecen una mierda. - Dice finalmente. - De todos me gustan algunas cosas, pero el resto es aburrido, así que me da igual.

- Ya.. por eso tienes que saber que quieres hacer luego, para saber cual elegir.

- Pero como no lo sé..


- No tienes ni una ligera idea? - Se muerde el labio, esto no mola y no le gusta ser intrusiva con él.


Niega con la cabeza mirando al suelo. Nunca lo había pensado y tampoco es que hubieran hablado con él ni nada sobre ello, está muy perdido.


- No, a mi sólo me gusta estar tranquilo, en mi bosque, con los animales, y poco más.


- ¿Sólo te gusta eso? - Se sorprende. - Bueno... Lo de los animales lo tenía claro, puedes ser guardabosques o veterinario o algo así.


Se le queda mirando con un poco de angustia.


- Bueno, a ver, más cosas, pero eso es lo que más. - Sonríe un poco. - Puede, no sé ¿Pero para qué querría ser veterinario si tú los curas y los resucitas?

- Para ganarte la vida. - Sonríe es verdad no había pensado en eso. - Salvaríamos un montón.


Sonríe más ampliamente, eso sí le empezaba a molar más.


- Bueno, me estás convenciendo. Y para eso iríamos juntos a clase ¿No?

- Pues... Yo había pensado medicina o algo así, pero no me parece mala idea, me gustan más los animales... Supongo que lo podríamos hacer juntos, sí.


- Por eso y más cosas te quiero. - Le encanta que le gusten los animales como a él. Se acerca a ella y le abraza con fuerza.

- Y yo... - Le cuesta pero no tanto como había pensado, le gusta que la abrace no le molesta como con los demás. - Ai shiteru.


Tras unos segundos se ríe.


- Pero te pones celoso de un gato. Imagínate con una clínica, te vas a volver loco.


Eru se echa a reír mientras seguía abrazado a ella y apoya la cabeza sobre la suya.


- Bueno, creo que podré soportarlo, tendré que compartirte con todos esos capullos.

- Mmmmms, se me ocurren más cosas, pero podríamos sentarnos en algún sitio y fumarnos eso.


- Mejor no te pregunto qué más cosas. - Mira a su alrededor y ve un árbol al lado del río, cómo no. - ¿Ahí?

- Vale. - Le sonríe. - Nada raro por si lo estás pensando, hablaba de los animales.


Se ríe mientras llegan al árbol sin decir nada y se sienta junto al tronco, en el suelo.


- Uno para los dos, ¿No?


- Sí, sí, claro. - Se sienta a su lado.

- Vale, vale. - Saca uno del bolsillo junto al mechero y lo enciende dando la primera calada y se lo pasa. - A ver... La que quiere fumar. - Sonríe, quería ver cómo lo hacía, la última vez acabó fatal.


Uroko finalmente coge el porro y le da una calada, pequeñita.


- ¿Qué pasa? Es por tu culpa. - Se ríe, dice mucho eso últimamente. - Pero esta vez de verdad. - Le da otra y se lo pasa.


Se mira las manos y la luz hace cosas raras.


Eru se ríe otra vez con risa floja y gira el cuello para mirarla.


- ¿Qué miras? Pareces E.T. - Se ríe otra vez.

- ¿Quién? - Levanta una mano ante él. - Tú no ves la luz nunca ¿Verdad?


Niega con la cabeza y gatea hacia ella. Coge su mano y la mira muy de cerca, de verdad le cuesta enfocar, y observa sus dedos con "atención".


- Mmmm… - Observa despacio dedo por dedo inspeccionándolos. - Noooooooo...

Suspira. Nada, nadie.


- No importa. - Se le queda mirando. - ¿De dónde venís los elfos?

- De una planta… - Se queda frente a ella y empieza a vacilarle. - Un día llueve, la planta crece y una gota de esa lluvia hace "pop", así nacemos los elfos, después de un estallido mágico de lluvia de una planta.


Se queda mirándola un momento y sonríe como un idiota. Ella le pega un empujón


- Eres idiota , te lo preguntaba en serio. - Se queda mirándolo. - Oh, quiero una cosa.

- ¿Qué cosa? - Se ríe después de que el empujón le tirase hacia atrás de culo.

- ¿Vamos a por helado?

- Vaaaaale. - Se levanta y cuando está de pie da una paso hacia atrás tambaleándose.


Le tiende la mano para ayudarla a levantarse.

----------------------


Llegan hasta la casa y abre la puerta después de varios intentos de atinar la llave.


- Mal, todo mal.

- Todo. - Se ríe al verle, qué puto desastre.

- ¿De qué te ríes? Tu vas peor. - La mira indignado por su risa.


Se ríe más fuerte con su mirada.


- No... Es... Verdad. Yo... Voy... Bien.

- Sssssssi, ya, te quiero ver subir… - La lleva casi en brazos hasta el borde de las escaleras, cerca de la puerta. - Por ahí solita.


- Pero yo quiero helado. - Se queja y se da la vuelta al lado contrario de la escalera, sin saber muy bien a donde va. - Ven.

- Ah hostias es verdad... el helado. - Se deja llevar por ella a no sé dónde.

- ¿Y dónde está? No se donde estoy. - Se ríe descontroladamente al decir la frase.


- Puessss... ¿Abro un portal hacia la nevera? - La mira y empieza a soltar una risita vacilona. Estaba como para hacer portales.

- Sí, sí, sí. - Para qué le dice nada. - Pero centrate, ¿Estás centrado o estás pensando en guarrerías? - Se le queda mirando super seria.


- Joder Usagi con lo bien que iba y ya me lo has recordado. - Se hace el indignado. - Ahora ya no puedo abrir naaaaaada...


Busca con la mirada dónde había podido poner la nevera de los helados.


Uroko se ríe más fuerte.


- Ya claro yo te lo he recordado. - Se pone a mirar por todos lados. - Quiero un heladooooooooooooo.


Aparece el gato por el fondo del pasillo maullando y llama la atención de Eru, que se le queda mirando como si fuera un alienígena.


- ¿Ehhh...? Usagi… - No quita la vista del gato. - Me está hablando Aristófanes.

- ¿¿Y que dice??

- Que la nevera está en el salónnn… - Vuelve a soltar otra risa tonta.


- ¡Gracias Aristito! - Alarga la mano para acariciar el gato pero no llega y se vuelve a reír como una loca.


El gato salta encima de ella y se cuelga en su hombro.

-----------


- ¿Ahora sí te atreves a subir por las escaleras de la muerte?


- ¡Síiii, vamos, te gano!

- ¿Qué quieres, echar una carrera por las escaleras? NO VAS A GANAR.


Eru sale hacia las escaleras dispuesto a ganar pero cuando mira hacia arriba los escalones empiezan a moverse solos. Los sube pero torpemente, aunque él piensa que va como Flash.



Uroko sube directamente a cuatro patas, porque le parece un super plan, así no se cae. Va arrastrándose por el suelo dándose golpes con las rodillas hasta que llega arriba y cuando se pone de pie y se gira para gritar que ha ganado se encuentra a Eru.


Él creía que había ganado hasta que Uroko se levanta del suelo y se la encuentra de cara. Se queda sorprendido un momento por el encontronazo pero se empieza a reír.


- ¿Va en serio?¿Pero por dónde ibas?¡Si no te veía! - No puede parar de soltar carcajadas.

- Ni yo a ti. - Se ríe con ganas. - ¡Estaba convencida joooooooooooo...!

- Pues parece ser que esta vez no ganas ehhhh. - La intenta chinchar con eso, sabe que seguro le molesta. - ¿Se podría decir que has perdido?


- ¡Noooo, has perdido tú! ¡Otra vez! - Se va hacía la escalera para bajar pero la ve muy alta.


- ¿Adonde vaaaaaas? - La sujeta rodeándole por la cintura para que no escape. - Que te me matas, angelito.


Se sigue riendo.


- ¡No he perdido! - Le dice muy preocupada.


- Mmm... Yo creo que sí. Quien sabe, a lo mejor hay alguna forma de ganar.

- Volviendo a subir otra vez, vamos. - Intenta soltarse y bajar la escalera.


- ¿Tú qué quieres, matarte? NOOOOOO. - Le agarra con los dos brazos y la lleva medio a rastras hacia la habitación donde había dejado todas sus cosas.

- Ganar. - Le mira medio cabreada, no le ha dejado repetirlo.


Eru deja a Uroko sentadita en el borde de la cama.


- Y... - Le da palo sacar el tema, pero quiere hacerlo. - ¿Tus padres no te han dicho nada cuando te has ido? O no sé... Algo.


- No he hablado con ellos desde ayer. Les he bloqueado hasta el teléfono, pesados. - Suspira profundamente. - El abuelo ha hablado con ellos y les ha dicho que estoy aquí, creo. Pero bah, cuando se me cruce ya hablaré con ellos, ahora paso.


Uroko le mira, no le gusta y le da pena, pero no quiere meterse más, no sabe qué decirle para no cagarla.


- Bueno...

- Hey, que no pasa nada. - Sonríe un poco.


- Joder Eru, sí que pasa... Y siempre le quitas importancia a todo lo que te pasa, y no me gusta. - En cuanto lo dice se arrepiente, si es que lo sabía. Hace un esfuerzo por callarse la boca.

- ¿Y qué hago? Lo llevo mejor así. - Mira su cara. - Puedes decir lo que quieras, ¿Eh? No me voy a enfadar.


- ¿Cómo lo vas a llevar mejor así? - Se desespera. - Joder Eru, has tenido un puto demonio dentro 6 años y "no pasaba nada", y ahora te has ido de casa y tampoco.

- No sé. - Mira hacia otro lado sin saber qué decir. - Igual... Yo que sé, prefiero sobrellevarlo de esa manera en vez estar machacándome a todas horas, ¿no crees?

- ¿Machacarte por qué?


Uroko mira al gato y se muerde el labio. Esto se le da fatal no sabe ni qué coño está haciendo, no es lo suyo.

- Porque prefiero estar bien y feliz a darle vueltas todo el rato a la misma mierda, se vive mejor.


Se deja caer sobre la cama y mira al techo.


- Da igual, lo siento, me callo, no debería haber dicho nada, no se me da bien hablar. - Está enfadada, muchísimo pero no con él.

- No Usagi, está todo bien, no pasa nada por preguntar. Supongo que es normal que... Bueno, que pienses eso, seguro que desde fuera se ve todo muy pasivo.


- No es pasivo... Es que, joder no es justo, no me parece justo, cómo coño has estado así ¿Seis putos años? Seis. Y tu actitud me encanta, y que estés siempre riéndote y feliz también, claro que es mucho mejor que estar en plan drama o llorando amargado, vale. Pero entonces nadie se da cuenta y... Joder que no, que aún lo tendrías y dios sabe hasta cuando. ¿Hasta siempre? ¿Hasta que te consumiera? - Coge aire un momento. - Y esto igual, es una mierda, habrá que hacer algo... Y me agobio pensando que te pasen más cosas y eso, solo digas que todo está bien y no me entere, me da miedo.


Ahora sí la ha cagado, mira al gato pero ahora mismo le da igual, le gustaría irse corriendo pero no quiere, suspira y sigue mirando al gato en silencio.


Eru se queda callado y sigue mirando al techo sin saber qué decir. Porque tenía razón, claro. Se queda pensativo.


- Nunca has estado conmigo 24 horas ni sabes por qué hago esto, no es nada malo. Cuando te hartas de algo que no puedes hacer desaparecer es muy frustrante y me he secado de tanto llorar, no me servía de nada, sólo para amargarme, ni siquiera los mangas me animaban. Llegó un día en que decidí que había que cambiar eso, y si no hablaba o pensaba en ello me sentía mejor. Supongo que fue un mecanismo de defensa y resignarse a aprender a vivir con ello. - Suspira. - Lo de mis padres, bueno, es otra movida, simplemente un día explotó, dejé de ser un niño pequeño y empecé a querer hacer lo que quiero, no les gusta nada de lo que hago, ni como visto, ni que no quiera seguir sus pasos, pero el abuelo siempre me ha apoyado, por eso paso de ellos, todo lo que haga les molesta, pues me largo. No me pasa nada más, pero es que no me gusta contarle mis penas a la gente, bastante tienen todos con las suyas. No me creo tan importante.

- Para mi sí lo eres. - Susurra, y deja de mirar al gato para mirarle a él. - No tienes que aprender a vivir con nada que te haga daño, nunca, mira... si ha servido de algo al final.


- Sí, ha servido... Tienes razón. - Se incorpora un poco y la mira. - Pero prefiero estar bien a pasarlo como una mierda, es mejor así, y tú me animas mucho a eso.

- Ya... Lo entiendo, pero... Ignorando el problema no desaparece, hay que enfrentarse a él y ganarle... No sé. - Se tira encima suya y lo abraza muy fuerte.


Se abraza a ella con todas las ganas que tiene y más.


- Tampoco es que haya tenido a nadie con quien desahogarme. Akuma no era un buen compañero.

- Ya lo sé... Hijo de puta. - Le abraza más fuerte, sigue cabreada está cabreadísima y ni siquiera es consciente. - Me tienes a mi, has hecho que me quede y no salga corriendo, aunque a veces aún tenga ganas y que confíe en ti y hable y conteste a tus preguntas estúpidas y... Joder con el puto porro.


- Ya, sé que te tengo a ti y eres la mejor, tengo mucha suerte. - Siente su abrazo más cálido y fuerte y acaricia su espalda. - No sé cómo pero sigues a mi lado después de todo y sé que te lo he dicho muchas veces, pero eres la primera que supo aceptarme, y aunque salieras corriendo en más de una ocasión no era porque "estuviese loco" ni nada. No sé me olvida nunca. - Se ríe un poco por lo del porro. - Sé que te digo muchas veces estas cosas y eso, y sé que te da palo que te las diga, pero necesito decírtelo porque lo siento de verdad. Es que te quiero.


- Me pone histérica. - Se ríe. - Pero te admiro mucho porque las dices como si no te costara nada. Sigo aquí porque no me puedo ir, lo he intentado pero no puedo y por mucho que salga corriendo vuelvo, y me ha costado asumirlo supongo, pero yo también te quiero y si te pasa algo malo me muero, así que no digas más que da igual. Todo tiene solución y yo quiero que me cuentes tus penas, itsumo. Y yo se que digo pocas cosas y te gustaría que dijera más, pero me cuesta mucho y nunca las he dicho, sólo a ti. Y estar fumada ayuda, bastante, no está mal saberlo. - Se ríe.


- ¿Sabes que pensaba que nunca me dirías que me quieres? Aunque lo supiera y lo sintiera, pero creía que nunca, o por lo menos en mucho tiempo no lo oiría salir de tus labios. - Sonríe intentando mirarla bien. - Y como siempre vuelves a ganarme y sobrepasar mis expectativas. Lo que digas es suficiente para mi, lo sabes.


Se ríe con ella y vuelve a abrazarla fuerte.


- Eso sí que me ha parecido raro, que me pidieras un porro. ¿En qué pensabas?


- Pues... Llevo con pánico a que lo "leas"... No lo sé, bastantes días... No se si lo habrás hecho o non - Hace una pausa. - No lo sé, en el primer día que fuimos al bosque creo, estaba como ahora.

- No, no lo he hecho, te dije que no lo haría conscientemente y lo sigo cumpliendo. - Hace la pausa con ella. - ¿Como ahora? Mmmm... ¿Y cómo estás ahora?

- Bueno, aunque sea sin querer, no digo que sea intencionado. Ida, estoy muy ida.


Se ríe un poco.


- Sí, también estoy muy ido, mucho más que ese día que tú dices, ¿Sigues fumada?

- Ehhm... Mucho.. ¿Tú? - Se ríe otra vez descontroladamente.


Se empieza a reír por culpa de la risa de Uroko. Cuando le pregunta vuelve a acordarse y al mirar al techo todo le vuelve a dar vueltas de una forma extraña. ¿Qué cojones habían fumado?


- Pfff... Yo también, ¿Qué nos pasa?

- No sé, creía que con el helado se nos pasaría. - Se vuelve a reír. - Pero... ¿Estás bien?

- Demasiado bien… - Le sale una sonrisilla tonta. - Parecía que se me había ido pero ha vuelto... Y no sé qué hemos fumado pero moooolaaa, ¿Y tú?


- Sí... Rara, ida, pero mal no estoy, parece que si me levanto me caeré, pero aquí estoy bien. - Joder habla mucho.

- Pues no te levantes, quédate aquí conmigo. - Se acerca todo lo que puede a ella y se ríe cerca de su cara.

- Hai. - Asiente despacio y se ríe con él.


- Nos vamos a quedar atontados por culpa de esa mierda… - Lo dice sin parar de soltar risas tontas y apoya la frente contra la suya.

- No... Porque esta vez y no más, que esto jode el cerebro, y tú vas a vivir aquí, pffffff...

- Por poquito, en nada al insti... A vivir con Flow… - Le entra la risa más fuerte. - No sé qué es peor.


- Mmmms, con Flow y conmigo cerquita. - Se ríe flojito. - No sé...

- Demasiado cerca... Como ahora… - No le apetecía medir las palabras.

- Nunca es demasiado.

- ¿No, nunca? - Susurra cerca de sus labios.

- No sé, es una frase de mi madre. - Ella cargándose el momento.


- Joder Uroko… - Se pone a reír otra vez.

- Es que tengo que decir la verdad. - Se disculpa y se ríe con él.

- La puta verdad... ¿Y no tienes más verdades que contarme? - Niega con la cabeza sonriendo, efectivamente se había cargado el momento pero por alguna razón le da igual.

- Muchas, tengo muchas putas verdades que contar. -Se ríe, menos mal que ser un ángel no le prohíbe hablar como un camionero. Asiente.


- Vale. - Se acerca a ella y empieza a besarla, sin pensar.


Y ella que lo estaba deseando le corresponde. Joder, ¿por qué tardaba tanto en hacer esto? Si era lo que quería desde hace un buen rato, y no sabía si era el efecto del porro o qué pero cada vez le ponía más ganas.


Sigue ida, más que antes incluso, casi flotando y no sabe muy bien donde está sólo sabe que está con él y que con él todo siempre está bien, así que se deja llevar sin pensar más, aunque en ella eso sea imposible.


Él sigue, claro, no hay nada que le frene, no quería parar y parecía que ella tampoco. A lo tonto una cosa lleva a la otra y con esa sensación de estar en una nube todo era muuuuucho mejor.
















 
 
 

Comentarios


© 2023 by On My Screen. Proudly created with Wix.com

unknown.png
bottom of page