Capítulo 5 - La Apuesta
- 24 nov 2022
- 24 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr 2023
Eru y Uroko han estado hablando mucho por Simsta desde que quedaron en el bosque y Eru le ha pedido que le acompañe al bosque por la noche porque tiene una sensación muy mala desde por la mañana. Además tiene que cobrar la apuesta, que contra todo pronóstico ha perdido Uroko.

- Vale ya, ya dejo el móvil. - Se ríe y lo guarda.
- Y yo... - Guarda el móvil. - Hola.

- Hola. - Por enésima vez le saluda un poco avergonzado.
- Perdona por llegar tan tarde. - Le mira cortada.

-Ya da igual, ha merecido la pena la espera.- La mira de reojo con la cabeza gacha hablando casi en voz baja.
Ella no dice nada pero sonríe un poquito.
- ¿Vamos? Según lo que sé tiene que estar cerca de un barranco no muy grande...
Intenta salir de la situación de cualquier forma.
- Hai, vamos.

- No te quedes atrás ¿vale?
- No, ¿vas a ir corriendo o qué? - Camina a su lado.
-Espero que no, la verdad.

Sigue un sendero entre los árboles mirando hacia todos lados.
-Es que no quiero que te pierdas.
- No te preocupes, no lo haré. - "Espero".
Le sigue acojonada, no sabe qué van a ver ni por qué.

- ¿Notas algo?
-Sí, y no me gusta.
- ¿El qué?
-¿Nunca has ido a un sitio y te ha dado una energía rara? Como si hubiera algo extraño siguiéndote.

- Supongo... - Se queda callada un momento y sigue. - Tengo ganas de irme y no es por ti. - Suspira.

-¿Tienes miedo? - La mira preocupado.
- Si... ¿Y tú?
-No... Sólo estoy en alerta porque apenas veo nada.

- ¿No has traído luz o algo? - Si es que es un desastre, piensa, pero le gusta que no tenga miedo.
-Tengo la linterna del móvil pero no la pongo... Molestaría a los animales nocturnos, y ya me sé el camino, creo.
La mira y le dedica una ligera sonrisa para tranquilizarla. Ella se la devuelve, y se pone más nerviosa.
- Bien pensado.

- Pero si quieres damos la vuelta, no importa. - No pensó en que pudiera asustarte.
- No, no quiero, no tengo tanto miedo.
Vuelve a sonreír mirándola. No sabía si terminar de creerse esas palabras.
-Vale, pues vamos, pero por aquí está más oscuro y más estrecho.

- Vale, yo te sigo.
- Sí escuchas algún ruido raro me lo dices ¿eh?
- Sí...
A ella todos los ruidos del bosque le parecen raros y le dan mal rollo.

Llegan hasta el pequeño barranco y no parece haber nada raro, sólo el rastro de tierra removida por la caída de Flow y un montón de ramas rotas.

-Vaaaale... tu primo se cayó aquí, parece ser. - Mira hacia arriba siguiendo el barranco.- Vaya hostia.
- ¿Mi primo?

Uroko levanta una ceja.
-Ehhh... Sí, ¿No te dijo que de la fumada que llevaba se cayó?
- Sí... ¿Pero no estabas buscando algo muerto? - Mira hacia arriba, pedazo de hostia que se ha metido el tonto del culo, sí. - ¿Qué tiene que ver Flow?
- Ais... joder. - Siempre cagándola.

Le mira mal, ya empezamos otra vez.
- Eru...
- A ver... te lo cuento, pero no digas nada.
- Lo intentaré.

Se acerca a ella mirándola a los ojos.
- Prométemelo.
- No puedo, si me preguntan tengo que decir la verdad... Creo. - Se pone tensa y mira al suelo.
- Entonces no puedo contártelo...

- Joder... Es que de verdad no lo sé, supongo que si te lo prometo esa promesa tiene que ser real pero yo que sé. - Le mira. - Me lo cuentes o no, ya lo he visto...
- ¿Qué has visto?

La mira extrañado. Había quedado en no entrar en su mente y no quería hacer lo contrario.
Ella pone los ojos en blanco y cruza las brazos.
- Que estamos buscando algo muerto y empiezas por donde mi primo se cayó por un barranco. Y has venido aquí expresamente como si supieras donde cayó. - Le mira fijamente y sigue. - Y me dices que es un secreto y Flow te dice que no me lo digas ¿Sigo?

- No, no sigas. Cree que ha matado algo... - Hace una pausa y evita mirarla a los ojos.- ... O a alguien.
- Joder. Y tú sabes que sí porque lo sientes ¿No?
- Así es... Y no podía más con la angustia de pensar que podría haber sido un animal...
- Espero que no... - Ni una persona, piensa, pero no es capaz de decirlo.

Mira hacia arriba.
- ¿Subimos?

- ¿Vas a poder? - Mira sus botas con forma de conejito. Le encantan pero no está seguro de que pueda llegar muy lejos con ellas.
- Claro. - Ella que cree que todo lo puede.
- No estoy tan seguro eh...
- ¿Y qué quieres, que te espere aquí?
- No, no te voy a dejar sola.

- Pues vamos a subir.
- No, no vamos a subir. - La vuelve a mirar.
- ¿Entonces? ¿Qué quieres que hagamos?
- Pues así vestida no voy a dejar que subas... no quiero que te hagas daño.
- Vale pues contéstame, ¿Qué hacemos? Sea lo que sea está allí arriba. ¿Verdad?
- No lo sé... O aquí abajo.

Da unos pasos cerca del lugar de la caída y mira alrededor.
- ¿Sabes? Me dijo que aquello con lo que se cayó... Se defendió.
- Joder. - Siente un nudo en la boca del estómago.

- Y aquí hay sangre.- Se para delante de un arbusto y se agacha para mirar.
Uroko le mira y duda de si acercarse o no.
- A lo mejor es de él...
- Puede que lo sea, sí.

Se acerca despacio y espera, no quiere mirar y algo le dice que la otra cosa quedó mucho peor que su primo.
- Eru...
- Dime.
- ¿Cómo te lo contó? ¿Estaba asustado? ¿Orgulloso? ¿Le importaba?
- Fue por Simsta... Pero le sentí acojonado, bastante.

Se levanta en el mismo sitio y se gira para mirarla.
- ¿Qué pasa?
Suspira aliviada.
- No lo sé.
- ¿Segura? - Da dos pasos hacia ella y se acerca más.

- Flow es bueno, un poco gilipollas a veces, pero es bueno.
- Te creo… Empiezo a pensar que no es un animal lo que mató.
- ¿Por qué?
- Porque no veo nada que haya podido hacer un animal aquí... No hay rastros de nada...

- Uh... ¿Y si sobrevivió? - Mira a su alrededor por primera vez buscando algo, ¿un cadáver?
- No sé. ¿Sabes? No tendría que haber venido hasta aquí contigo, así.
- ¿Así cómo? - Uroko se mira la falda y los pies, ¿lo dice por la ropa? Le mira con angustia.
- En parte sí, uhmm... Te queda muy bien esa ropa, no quiero que la rompas. Y... No sé, ha sido mala idea.- Disimula mirando hacia otro lado.

- ¿He hecho algo mal? Pues me voy. - Se aleja de él y se va.

- ¡No, Usagi...! - Corre detrás de ella y le agarra el brazo.- No decía eso, ¿Por qué te vas?
- Porque sí, busca lo que sea tú solo.
- Joder, no... No quería decir eso Uroko.- Se da cuenta de que le estaba agarrando el brazo y la suelta.
- ¿Y qué querías decir? - Lo mira desafiante. - Nunca sé lo que dices.

- Es que... No quiero encontrar nada ahí arriba y que lo veas, o lo que sea que esté por ahí siga vivo y nos ataque, bueno, a mi me da igual, pero no quiero que te pase nada a ti porque he sido un subnormal por decirte que vinieras a investigar esta mierda.- Habla muy rápido y nervioso.- Pero quería verte y no sabía cómo decírtelo sin parecer un estúpido y ahora lo parezco más porque no sé parar de decir bobadas para intentar convencerte de que no te vayas y agh...
Evita su mirada desafiante que le ponía aún más nervioso.

- Es que no quería que lo vieras solo... - Duda unos segundos y como siempre lo suelta todo. - Además teníamos que vernos sí o sí... Por… Eso. Y sí, pareces estúpido, pero ya se que no lo eres.
- Ya... Pero no pensaba en que ese "tenemos que vernos sí o sí" fuera así de tétrico…- Suspira liberando tensión tras escucharla.

- Bueno es un poco raro. - Se ríe - ¿Vamos?
- ¿Arriba? Prefiero hacer otra cosa, ¿Sabes?
- A buscar eso...
- ¿Tú quieres?
- Si, quiero verlo contigo. Si quieres...
- Vale, pues vamos... Súbete si quieres en mi espalda e intento escalar.

Le sonríe y mira el barranco de nuevo. No parecía muy alto y Uroko era lo suficientemente pequeña para que no se pudieran despeñar hacia atrás.
Ella asiente.
- Cuanto antes lo veamos mejor, a lo mejor no es nada.

- Pues a lo mejor no es nada y es sólo paranoia de tu primo.- Suelta una risa para no pensar en nada. Se acerca a la pared ligeramente inclinada y mira a Uroko.- Va, agárrate a mi.
Menos mal que ese día no se había puesto las creepers.
- Pues a lo mejor. - Se rie nerviosa. - Igual estaba haciendo el idiota y ya está.
Se acerca a él y se agarra a su espalda.
- A lo mejor puedo sola...

- No pienso arriesgarme a que te caigas.- Levanta las cejas al sentir sus brazos rodeandole la espalda.- Igual deberías hacer más fuerza, así nos vamos a caer.
Uroko aguanta un bufido, por lo menos no le ve la cara que le arde, le agarra más fuerte.
- Va... Eres un lento.

- Yaaa, ya voy... No me regañes.- Suelta bromeando mirando la pared un tanto dudoso, y empieza a subir como puede. No era un buen escalador después de todo, y con peso en la espalda menos, pero se agarra a las rocas hasta destrozarse las manos para evitar hacerle daño.
Todo iba demasiado bien, y eso era tan extraño. Eru seguía subiendo con cuidado la pared, apoyándose en las piedras. Lo que hizo mal fue confiar en que todas estarían bien encajadas en la pendiente como todas las anteriores.

Le faltaba poco para llegar hasta arriba cuando una de las rocas de apoyo se desprendió barranco abajo y provocó que se escurriera por la pared quedando agarrado con una mano y casi los dos pies colgando.
El peso de Uroko no ayudaba.
- ¡MIERDA!
Buscaba nervioso otro punto de apoyo, si seguía así unos segundos más se caerían.

- ¡JODEEEEEER! - Uroko no se lo espera y cuando Eru se resbala está a punto de caerse y para sujetarse le clava las uñas y le araña toda la tripa - Mierda... perdón.
Eru se aguanta la respiración y cierra los ojos fuertemente al sentir los arañazos que le quemaban, totalmente inesperados, pero dolía, dolía un montón.
- Joder, ¿Estás bien? - Había encontrado otro punto de apoyo pero estaba tan acojonado que no podía moverse.
- Si.. ¿puedes seguir?

- No me queda más remedio. O sigo o nos quedamos aquí toda la noche como lagartijas. - Soltó con un hilo de voz aun dolorido, pero intentando hacerla reír para restar pánico al momento.
- Sube y te curo... Si puedo. - No quiere hablar más para que no se caigan y reza para que no se vuelva a caer, mentalmente.

Eru comienza a escalar de nuevo despacio y con cuidado, asegurando antes cada apoyo, hasta que por fin llegan arriba. Cuando consigue ponerse de pie resopla y se mira las manos. Las tenía hechas una mierda.
Uroko le mira, joder la ha liado otra vez.

- Ven, déjame verlas.- Extiende las manos para que le de las suyas.
- No es nada, sólo tienen algo de tierra.
Mentira, estaban casi desolladas por el esfuerzo de agarrarse y no caerse. No quería preocuparla más, bastante la había liado ya.

- Dame... a lo mejor puedo curarlas.- Le coge de las manos y las mira. - Mierda... Lo siento. - Y no sabe cómo al tocar sus heridas estas se cierran como si no hubiera pasado nada.
Él mira sus manos y después a ella sorprendido. De sentir cómo ardían, le temblaban y le palpitaban, aquel dolor desapareció de repente. No era normal, eso no podía pasar así como así.

- Usagi…- Sigue mirándola, y susurra.- ¿Qué eres...?
Estaba atónito. Sabía que ella tampoco lo sabía, pero no podía evitar preguntárselo de nuevo, aun sabiendo la respuesta.

- No lo sé... No sé cómo lo hago…- Le sonríe. - Pero estás bien, ¿Lo intento? - Señala su tripa.
- Bueno... si tu quieres… - Se quita la camiseta.

Uroko le pone las manos en la tripa sin mirarle y vuelve a pasar lo mismo, se aparta de él y mira el suelo.
- Lo has vuelto a hacer…- Se mira la tripa y todo se había curado. Vuelve a levantar la vista y la mira sin entender nada.
- Sí...
- Gracias, ya no duele...
Ella le sonríe.

- ¿Sientes algo malo? - Mira donde están, pero no ve una mierda a oscuras.
- Pues....- Mira a su alrededor y cuando se le hace la vista de nuevo a la oscuridad sigue sin ver nada raro. Lo malo que había sentido durante todo el día se fue disipando hasta desaparecer y no entendía por qué.
- ¿Qué?
- Nada, no siento nada. Estoy bloqueado.- Se gira y la mira.- Creo que es por ti.

- ¿Qué? ¿Qué he hecho?
- Nada, es por ti... pero es por mi.- Se da cuenta de la mierda de explicación que le ha dado.
- ¿Me voy para ver si sientes algo?
- No, además, no puedes irte aunque quisieras... Y no quiero que te vayas.

Uroko le mira confundida, tampoco tiene claro cómo bajar.
- Es que creo que necesito hacer algo antes.
- ¿El qué?

- Pues…- Se acerca y se pone frente a ella.
- ¿Y si te doy esto? - Saca del bolsillo el regalo del otro día.
- ¿Ya? - le mira a los ojos
- ¿Quieres? Me lo vuelvo a llevar, eh…- La sonríe.
- Si lo quiero.
- Pues toma.- Coge su mano y se lo pone ahí.
- Arigato. - Cierra la mano y se queda parada.

Eru se queda frente a ella callado esperando "lo suyo" que no se atrevía a pedir. Uroko guarda el regalo y le mira fijamente.
- No me mires.
- No me mires tú a mi.

- No me mires - le repite y le pone las manos en la cara.
- Vale, vale…- Susurra mirando sus ojos una vez más antes de cerrarlos, nervioso.

Ella comprueba que no le está mirando, se acerca a él hasta rozar sus labios y entonces cierra los ojos y le da un beso como el de la fiesta.
A ciegas no se esperó cuando de repente sus labios se juntaron de nuevo como aquel día.
No pudo evitar acariciar su cara con las manos dejándose llevar, sin darse cuenta.

Ella le pasa las manos por el cuello y se aprieta contra él.
Sigue besándola con los ojos cerrados, seguía sin creer que estaba volviendo a ocurrir, y que ella se juntara más a él hizo que le recorriera un escalofrío, le sorprendió que siguiera, pero no podía parar.

En algún momento, no sabe ni cuánto tiempo ha pasado, se separa de él despacio y le mira.
- ¿Así?
Casi ni se da cuenta de cuando se separa de él. Estaba en una nube. La mira con cara de idiota embobado y asiente con la cabeza, aun sin creérselo, ¿cuánto tiempo habían estado así?
- Sss...i
- Me debes un cuento. - Le dice flojito y se le escapa una sonrisa.
- Sí... - Sonríe de una forma extraña y feliz.
- Tenemos que encontrar un muerto...
- Ahhh... Es verdad...Me había olvidado.- Suelta una risita nerviosa.
- Oye...
- Que.

Le mira seria, se había olvidado completamente de Akuma.
- ¿Akuma no puede ayudarnos?
- Akuma... Se enfadó por esperarte… Así que está muy callado. A parte le dije que me dejara tranquilo y parece que me ha hecho caso.
- Mejor así no ha estado cuando... Akuma ven porfa, lo siento.

- Ya... ha sido solo nuest…- Se calla.
- Akuma - repite - Por favor, te necesitamos... A ti.

Uroko lo intenta, demasiado dice él que no necesita a nadie. Mira a Eru pidiéndole que la ayude.
- Vaaale...

A - ¿Qué pasa? Estaba durmiendo.
- Usagi quiere tu ayuda.- Habla con él sin mirar a Uroko.
- Y tú, la queremos los dos. Akuma ayúdanos a encontrar algo.

A - Ya sé lo que estáis buscando. Y sois bobos, no habéis mirado entre los arbustos.
- ¿Ves como no podíamos hacerlo sin ti? Nos llevas, porfi.- Uroko le sonríe y agacha la cabeza.

A - No hay ningún sitio donde ir. Sólo seguid el rastro de sangre seca que tenéis bajo los pies, idiotas. Estábais más preocupados de daros el besito que de buscar.
- Ehhh... cállate.- Eru se ruboriza y abre los ojos sorprendido.
Uroko mira el suelo y no ve una mierda de noche, ella no es un puto elfo, ni un demonio o lo que sea Akuma.

- Seguramente... somos idiotas, necesito que me lo enseñes Akuma.
A - No os voy a poner flechas luminosas en el suelo, ya os he dicho demasiado. Sangre seca, arbustos.
- Vale, vale... Ya lo hemos pillado.

Uroko mira a Eru, ella no ha pillado una mierda, arbustos precisamente no hay pocos, Akuma es un poco gilipollas cuando quiere, pero sonríe igual.
- Es que cuando está así no hay quien le aguante.- Mira a Uroko como disculpándose.- Bueno, no se le aguanta igualmente...
- ¿Ves lo que dice? - Y ahora le lee otra vez la mente, que paciencia...
- Perdón.- Sabe que lo ha hecho, se le ha escapado.

- ¿Dónde está el puto arbusto?
- No sé, ha dicho sangre…- Iba a cogerla de la mano y guiarla poco a poco para buscar las pistas pero después de la cagada y esa contestación se lo pensó mejor.
- ¿Tú ves algo?

- Algo, creo que hay manchas por aquí.- Se acerca a unas flores a unos 5 pasos de donde estaban y se agacha a mirar. - Mmmm... Creo que sí, es sangre...
Se acerca a él, pero dejando espacio para no estorbarle, en silencio.

Eru mira hacia delante y ve algo raro encima de un arbusto medio arrancado y seco.
- ¿Qué es eso? ¿Lo ves?
- Sí…- Mira hacia donde le señala, lo ve, pero no se distingue muy bien, le da un vuelco el corazón.
- Voy a cogerlo.

- Te acompaño - Le da la mano.

- Vale.. no me sueltes.- Avanza entre la hierba alta y los arbustos salvajes abriéndose paso hasta llegar a esa "cosa" que vio a lo lejos. Parecía un trozo de tela desgarrado, lleno de sangre, a lo que en su mejor momento le llamarían camiseta.
- ¿Es de Flow?
- ¿Es la que llevaba el día de la feria, no? Bueno... lo que queda de ello.

Suspira aliviada.
- Mira allí hay algo más. - Eso sí lo ha visto, por lo menos.- Le suelta la mano y va a cogerlo.
- Sus zapatos. ¿Esto era todo Akuma? ¿Y el muerto?

A - ¿Qué muerto? Eso os lo habéis inventado vosotros.
- Pues... No sé, el muerto...
- ¿No ha muerto nada?
A - No soy adivino.
- ¿Tú no lo sientes como Eru? - Uroko le mira, o eso cree.- Estoy segura de que si.

A - A mi me importa todo una mierda. Me gusta la sensación de muerte, ¿Y a ti? Cuanto más muerto más materia para mi.
- ¿Eres tonto, o qué?

- Pues entonces deberías saber donde hay, ¿No quieres que te llevemos a ella? Si es materia o comida o lo que coño sea, tú solito me da que no puedes ir. A mi la muerte me encanta, soy hija de dos muertos.
A - Qué guay. Tú molas. No como este, que pisa una margarita y ya le está haciendo un funeral.- Suelta una risa con malicia.

- ¡Urusai, baka!
Uroko se ríe.
- ¡No te rías, Usagi! - Se avergüenza.

- Quiero ver ese muerto, ¿Me llevas? - Ignora a Eru.
A - No hay ningún muerto. Sólo indicios de que lo ha habido, pequeña Uroko.
- ¿Se ha levantado y se ha ido? - Uroko se sorprende.
A - O se lo han comido los gusanos.
- ¿Sabes lo qué era? ¿Era un animal?
A - Puede.
- ¿Cómo que puede? Eh, responde. Jo, pensé que lo sabrías, como eres tan listo.

- No puede ser. - Eru pone un gesto de enfado. - Se pira cuando lo necesito. Serás cabrón. - Mira a Uroko.- Me saca de quicio. Ya no está.
- Bueno, nos ha ayudado.
- Supongo.

- Entonces sí ha sido Flow... - Le entran ganas de llorar.
- Lo que no entiendo es por qué la ropa está tan apartada del barranco, y tan destrozada…-
Mira a Uroko de reojo y le ve una expresión extraña.

- Oe oe... ¿Estás bien?- Se acerca a ella y se agacha un poco para mirarla de frente.
- Si... estoy preocupada por él, ¿qué le pasa?
- No lo sé, creía que tú podrías saber algo más... Como sois familia.
- De mentira...
- Daijobu, Usagi.
- Estoy bien. ¿Sigues sin sentir nada?

- No... ya no siento nada. No sé, es como si hubiese habido un error en matrix, no lo entiendo.
- Bueno, el bosque está bien ¿No?
- Eso parece, sí... Aunque sigo sin entender por qué la ropa está aquí y Flow acabó ahí abajo. Y esa extraña sensación de esta mañana.

- Pero.. ¿Lo de Flow fue anoche, no? - Se encoge de hombros.- ¿Y si lo de está mañana era otra cosa distinta? Shiranai...
- ¿Tú crees? No lo sé, mientras te esperaba no he visto nada raro por la parte baja... Cerca del lago tampoco, ni en el claro. Nada. - Resopla frustrado.- Ras tampoco me ha contado nada.

- No lo sé. - Vuelve a decir, no entiende nada.
- No he visto a Hwesta y me da mal rollo. Espero que no sea eso.
- ¿Le puedes llamar?
- Sí, la llevo llamando todo el día pero no viene. Pero bueno, a veces no me hace ni caso.

- ¿Y Ras no sabe dónde está?
- No me ha dicho nada... La verdad, me preocupa. Hwesta es el búho con el que conecto.
- ¿Quieres que vayamos a buscarlo o algo? - Ella preocupada.
- Sí... suele estar cerca de la cascada.
- ¿Vamos?

- Ven. - Le coge la mano. - Hay que volver a bajar el barranco.
- Jo… - Uroko le mira con pánico.
- ¿Jo?- Se preocupa.- ¿Tienes otra idea mejor?
- Iie... - Uroko le sigue - Si te vuelves a caer te curo. - Se ríe nerviosa.

- ¿Qué pasa, que tienes curación infinita o qué?- La mira con una media sonrisa y se ríe.- Anda, agárrate otra vez, y esconde las uñas...
- Soy una healer inútil de esas...Que si, joder, es que me has asustado.
- No serás tan inútil cuando me has sanado las manos... Si no ahora tendrías que cargarme tú a mi para bajar.

- Si claro - se ríe hasta que mira abajo y se deja de reír de golpe - Esto está muy alto… - No hay otro camino ¿Seguro?
- Pues... Sí, pero hay que caminar hasta rodear aquellas rocas de allí.- Señala a lo lejos unas rocas enormes que sobresalían de entre los árboles.
Uroko se queda mirando hacia allí, no quiere bajar.
- ¿Quieres caminar...? - No la ve muy convencida.
Asiente aliviada.
- Porfi... No quiero acabar como Flow.

Le da pereza pensar en todo el tramo que tienen que caminar hasta las rocas, pero porque ella no pasara miedo pensó que sería lo mejor. Y... ese barranco estaba realmente alto.
- Está bien... Vienes a mi lado, y no te separes. No te asustes con los ruidos.
- Sí... Gracias.
Eru comienza a caminar no muy ligero en dirección a las rocas. Se mantuvo callado y con la vista al frente. Todo lo que había pasado le tenía confundido, la sangre, la ropa, la desaparición de Hwesta, y ese beso...

Ella camina a su lado tranquila, a pesar de todo lo malo y de lo raro que le parece como han pasado las cosas ya no tiene ganas de irse corriendo ni está tan nerviosa, darle el beso ha sido... fácil.

- Ah... te debo un cuento improvisado, ¿no?
- ¡Si!
- Pero antes... podrías abrir el regalo.- La mira de reojo mientras camina.- Estaba pensando que igual nos es útil ahora.

- Lo iba a abrir en mi casa. - Le dice con sinceridad. - Pero si quieres…- Para de caminar y lo coge, mira a Eru con vergüenza.
- Como quieras... No tienes que hacerlo si no quieres... Pero su luz te va a ayudar a ver por dónde caminas.- Le dedica una media sonrisa.

Lo abre con cuidado de no romper el papel, tarda un poco y se pone más nerviosa, justo cuando piensa en que ya no lo está, ¡Ja!
- Que bonito…- Era una rama de sakura brillante.

- La luz así no dañará a los animales nocturnos, y por lo menos vemos algo... ¿Te gusta?
- Si, mucho. Arigato.
- Nandemonai.- Se gira y vuelve a empezar a caminar sin pronunciar palabra.
Ella va detrás mirando la luz.

No tiene ni puta idea de qué contar ni qué inventarse para que el cuento no sea una birria, pero no le queda más remedio.
- ...Había una vez… - Se empieza a reír.
- ¿Ahora? - Se ríe con él. - Puede ser cuando quieras... Escrito será más fácil, creo.

- Bueno, quizá si lo improviso puede ser más divertido. A no ser que quieras contarme algo.- Miraba de vez en cuando al cielo por si veía al búho.- La preocupación me mata.
- No te preocupes estará bien. - Le sonríe aunque ella también está preocupada.
- No sé ¿Qué quieres que te cuente?

- Mmm... No sé, dices que son tu familia de mentira, ¿Cómo llegaste a ellos? - La mira mientras camina tranquilamente. Nunca le había preguntado nada sobre ella misma, creía, y ahora... Tenían mucho camino por delante para conocerla mejor.
- Pues... me encontró mi padre - le mira mucho más tranquila otra vez -Y me cogió y me llevó a casa, sin más.
- Te encontró... ¿Dónde?- Gira la cabeza y la observa con curiosidad.

- No lo tengo muy claro, ni ellos, estaba... encerrada creo aunque no lo recuerdo como algo malo ni nada, simplemente estaba ahí.
- Encerrada... ¿En una jaula? O en una habitación... ¿En una torre como las princesas? - No entiende nada.
- En los 3 sitios. - Se encoge de hombros para quitarle importancia.- No lo sé, sólo estaba ahí era muy pequeña, no me acuerdo de casi nada, me hablaban en japonés. - Se ríe.- Ni siquiera sé mi edad real o mi nombre, nada.

- ¿En serio...? - Estaba sorprendido y seguía sin entender nada. Intentaba dar sentido a todo lo que veía de ella, y sentía, pero no, nada lo tenía.- Así que... ¿Tu padre te salvó de estar encerrada?¿No sabes en qué lugar estaba esa jaula?

- En Komorebi. Pero tampoco es algo muy útil de saber, ¿no? Mi madre fue a matar al que me tenía encerrada, mi padre me vio y me cogió, y se convirtieron en mis padres. - Le sonríe, no le afecta nada contarlo. - Así hacen ellos las cosas.

- Y tú crees que eres raro…- Se ríe al verle la cara de sorprendido.
- No... no soy naaaada raro a tu lado....- Se ríe.
- Un poco si - Le pica - Al menos yo no comparto cuerpo con un demonio.

- Chsst… - La mira de reojo alzando la cabeza y sonríe con algo de malicia.- Así tengo dos mentes, porque la mía sóla no llegaría muy lejos.- Se empieza a reír.
- ¡Ja! Y Aún así os puedo ganar a los dos, bueno... casi siempre.
- Es que eres demasiado lista... Aunque podrías perder otra apuesta…

- ¡No pienso perder ninguna más! - Le mira un momento fijamente.- Seguro que has hecho trampas.
- ¿¡Hah!? ¿Cómo piensas que hice trampas? Si estuve contigo todo el rato.- Acéptalo, perdiste... Y puedes perder otra vez.
- No lo sé, pero no hay otra explicación, yo nunca pierdo, te lo prometo, nunca. A lo mejor es Akuma...

- No busques excusas... Siempre hay una primera vez para todo, incluso para perder contra el llorón de las margaritas.- Sonríe.
- Baka... no eres un llorón...
- ¿Y cómo sabes eso?

- No tengo ni idea.- Lo piensa un momento.- Tienes razón a lo mejor lo eres. Eso hace peor aún mi derrota. - Pone cara de pena.
- Ahhhh... Muchas gracias... ¿Y esa cara? No pensaba que lo hacía tan mal.
- ¿Vas a llorar? - Se burla. - Repito, no puedo comparar, no se como lo haces.

- No, no voy a llorar, ñiñiñi.- Le sigue la burla. - Bueno, sólo dime si te ha gustado, por lo menos…
- ¿El qué?
- Pues... ¿me vas a hacer decirlo?
- Hai.

- El beso. - Mira hacia el cielo evitando su mirada.
- ¿En serio no lo sabes? Ha sido horrible.
- ¿Eh? - Gira de golpe la cabeza y se la queda mirando, parando de caminar.- Tú no puedes mentir. Va en serio. Ha sido horrible.- Empieza a sentir un calor subiéndole por toda la cara.

- Eru…- Se para y lo mira.
- ¿Qué? - La mira preocupado de verdad. No sabía besar. DRAMA.
- ¡Que no tengo a qué compararlo! Una cosa no puede estar bien o mal por si misma! - Mira al suelo.- Si no me gustara no lo haría, o me hubiera quitado antes o yo que se, te hubiera tirado por el barranco... esas cosas no se preguntan.

- Ah…- Por un momento se sintió aliviado, de verdad se estaba empezando a agobiar, pero el calor que sentía en la cara no se iba. - Lo siento... Pero lo volvería a hacer.
- ¿Preguntarlo? - Se ríe.
- No, otra cosa. Da igual.- Comienza a andar otra vez sin mirarla, se iba a morir allí mismo.
Ella le sigue callada, no sabe qué decir.

Callado sin pronunciar palabra se da cuenta de que habían pasado por las rocas y habían bajado hasta el punto de partida.
- No ha sido tan largo.

- Pues no, al final se me ha hecho corto.- Seguía rayado por lo de antes.
- Si... ¿Vamos a ver a tu búho?

- Sí, si quieres claro.
- Claro. - Quiere decir algo para hacerle sentir bien pero no se le ocurre.
- Mmm... Usagi… Otra vez.

- Es que no entiendo que te pasa.
- Nada. Que tú nunca mientes. Y otra vez tengo esa sensación mala.
- No, no puedo mentir, pero si puedo pensar media frase y decir la otra mitad en voz alta.

- Me acabas de volar la cabeza.
- ¿Cuál de las dos?
- ¿CÓMO?- Piensa mal pues claro que piensa mal.
- Hablaba de Akuma. - Pone los ojos en blanco.

- En ese caso sólo la mía.
- Si, me ha gustado, me gusta besarte, lo haría más veces, no me importa haber perdido ¿contento? - Le cambia de tema enseguida - ¿Vuelves a sentir algo malo como esta mañana?
Se queda helado con esa primera respuesta que no se esperaba tan brusca y tan de golpe pero sentía como por dentro se derretía a más de mil grados.
- Ehh... Sí... Pero joder... - Se calla.- Sí, ha vuelto.- Casi se había olvidado que tenía que seguir respirando.

- No sé... ¿Viene de alguna dirección? - No tiene ni idea de como funciona eso, se lo imagina como un gps o algo así.
- ¿Eh...? No, no... Es intuición.- Sonríe con cara de idiota.- Vamos a la cascada. Su sitio favorito está por allí, hay muchos ratones.
- Vale. - Ahora sí le daba vergüenza decir nada. Para de hacer el idiota, Eru.

A cada paso que se acercaban al sitio Eru empezaba a sentir más fuerte esa sensación de tristeza. Caminaba cada vez más rápido y sin querer empezaba a dejar a Uroko atrás.
Ella nota el cambio y le sigue preocupada, sin darse cuenta vuelve a rezar rogando que no haya pasado nada.

Iba tan rápido que empezó a correr. Se escuchaba ya el sonido del agua de la cascada chocando contra las rocas y su respiración se aceleró.

Llega hasta un árbol y se para en seco mirando al suelo, sin pronunciar palabra.
Ella se acerca a él aguantando la respiración, está segura de lo que va a ver.
- Eru...
- Está muerta. - Cierra los puños.- Está muerta.

- Lo siento…- Mira al suelo y ve al búho sin vida a los pies del árbol.
Se deja caer sobre sus rodillas y abraza al búho aguantándose.
- ¿Quién te ha hecho esto, eh?- Habla al cadáver del búho, esperando una respuesta que no llegaría mientras le acariciaba las plumas.

Ella le mira sin saber muy bien qué hacer ni que decir, tiene un nudo en el estómago al verle así pero no le sale moverse.
- Eru. - Es lo único que puede decir, y le dan ganas de llorar otra vez.

Se da la vuelta con el búho en los brazos y la mano llena de sangre. Mira a Uroko aguantando las lágrimas. Uroko extiende las manos pidiéndole al pájaro mientras se le caen las lágrimas.
Extiende los brazos y le tiende el cuerpo sin vida de Hwesta. Sentía que su cuerpo se partía en pedazos.
Ella lo coge y lo abraza con suavidad contra su pecho, con cuidado de no aplastarlo.

- Por favor... - Susurra, no sabe ni a quién.- Mira a Eru con vergüenza, como si estuviera haciendo una tontería, lo ha hecho sin pensar y ahora se siente idiota.- Kudasai. - Repite.
La observa incrédulo. No dice nada.
- No puedo… - Gime, coloca al pájaro en su regazo y lo cubre con las manos.

- Qué…- Susurra sin fuerzas para hablar, con la voz ahogada.
- Que no puedo. - Se calla y aparta las manos asustada.
El búho se mueve.
- Usagi…- Ve como el búho se mueve. No entiende nada. Hace unos segundos estaba muerta.- Qué has hecho…

La mira sin poder hablar. Mira al búho en su regazo que no para de moverse, no le gusta estar ahí. Vuelve a mirar a Eru.
Mira todo sorprendido, quizá algo asustado.
- Qué eres... Qué.. Cómo…- No entiende nada.- Hwesta está viva... Tú…- Es incapaz de pronunciar una frase completa.

Ella sigue mirándole sin decir nada y sin parar de llorar, sin emitir sonido alguno.
El búho sale volando hacia el árbol más alto de nuevo como si nada.

- Usagi.... ¿Acabas de resucitar a Hwesta?
- No lo sé...
Eru se abalanza sobre ella y le da un abrazo desesperado. Ella lo abraza fuerte, no entiende nada, pero el bicho está vivo que es lo que importa.

- Era eso y no Flow...
- ¿Flow no ha sido verdad? ¿Qué le ha pasado?
- No... No sé, espero que no...
Uroko piensa un momento.
- No quedarían restos y ella estaba... entera.
- Pero eso no explicaría la ropa destrozada.... ¿No? - Se seca las lágrimas con el dorso de la mano y suspira.
- No... ha matado a otra cosa, otra mucho más grande supongo... ¿Una persona?
- No sé, me da mal rollo, y él no recuerda nada. Sólo queda hablar con él. Pero tú no puedes decir nada. Te lo he contado porque... Porque sí, pero tú no deberías saberlo.

- Pero si lo he visto todo... ¿Qué le vas a decir?
- Él no sabe que has venido conmigo. Bueno, ¿alguien sabe que estás conmigo?
Uroko se muerde el labio
- Jenni...
- ¿Jenni, esa amiga de Flow tan idiota?

- Si, me escribió mientras venía...
- ¿Y por qué le dijiste a lo que venías?
- Porque me preguntó... - Le quema otra vez la cara. - No puedo mentir, joder. Y me pregunta muchas cosas.

- ¿Qué cosas?
- Muchas, de Flow, de ti, de lo que pienso, también me ha preguntado por mi madre como tú. - Se muerde el labio más fuerte y le mira con odio.
- Ahhh...
- Se lo he contado todo.

- ¿Qué es todo?
- Todo, joder.
- Lo del otro día y lo del bosque y la apuesta y... Todo ¿vale? - Le mira con más odio aún.

- No te entiendo, no sé por qué me miras así.- Se pone serio al ver su mirada.- Si tan poco te gusto qué haces aquí.
- Porque siempre me haces decir cosas que no quiero decir. No sé como lo haces, siempre dices algo que me hace hablar de más, la pregunta exacta, yo que sé.
- Porque quiero saber qué piensas, y no lo dices, y me confundes. Y la mayor parte del tiempo no puedo saberlo. A ver, ya no, porque te lo prometí, pero incluso antes no podía, me bloqueabas.

- ¿Tienes que saber siempre lo que piensa todo el mundo? Si te lo digo, me haces decírtelo.- Le dice con rabia pensando en las conversaciones del Simsta.
- No, claro que no. Pero... Me afecta no saber lo que tú piensas. Hay personas a las que se le ve rápido, pero a ti... No.
- ¿Qué quieres saber?- Otra vez tiene ganas de irse. - Pienso muchísimas cosas, no paro de pensar.

- Nada, en realidad no quiero incomodarte más.
- ¿Ves? Me mareas.- Le vuelve a mirar con furia.
- ¿Sabes? No he hecho nada bien desde que me has besado. Lo siento.

- Eso no es verdad, pero si estás raro desde que lo he hecho. Y no entiendo por qué si se supone que era lo que querías.
- No lo sé, creo... Que llevaba todo el rato pensando en que me llevaría un tortazo, o sería un beso más suave, y me formé la idea en la cabeza de que no llegaría a más. Pero has empezado, y yo también... Y no parabas, y yo tampoco... Y no era lo que esperaba, y... Te has juntado a mi y me he perdido. Lo siento, sigo en shock.
- ¿Quieres que te de un tortazo a ver si se te pasa? - Uroko levanta una ceja.
- A lo mejor funcionaba.

Le da un bofetón.
- ¿Mejor?

- Me lo merecía…- Le pica toda la cara, ha sido un buen hostión.
- Si eso no funciona no sé qué más hacer, la próxima vez lo haré como dices.
- Sí, funciona. Pero no me quita las ganas de darte otro.

- ¿Me quieres dar un bofetón? - Se ríe vacilona. - No me gusta mucho la idea... Yo no estoy rara.
- Ojalá fuera un bofetón, seguro que sería más feliz.- Sonríe levantando una ceja.
- ¿Qué?
- Que no, no me refiero a un bofetón. Lo sabes.- Avanza un poquito más hacia ella.

- Yo no sé nada, no te entiendo una mierda. - Le deja acercarse.- No sé que quieres.
- Sí lo sabes.- Se acerca otro poco hasta rozar su mano con la punta de los dedos. - Te lo he dicho antes.
- ¿Otro bofetón? - Le mantiene la mirada sin echarse atrás.

- ¿Segura...? - Agacha la cabeza hasta acercarse lo suficiente a su cara, notando su respiración.
- Baka...

No aguanta un segundo más así y vuelve a pegar los labios junto a los suyos cerrando los ojos. Sin preguntar. Simplemente tenía que hacerlo.

Ella cierra los ojos cuando se acerca y se deja besar. Porque sí, sin pensar. La abraza contra él mientras no pensaba en parar, pero sabía que tenía que hacerlo.

Se despega de sus labios y la mira a los ojos, sonriendo levemente. Ella le devuelve la mirada con una media sonrisa.
Eru pega la frente con la suya y se empieza a reír con un hilo de voz.
- ¿Te acompaño a casa?

- Hai... Bueno a mitad, ya sabes.

- Claro... Ya me lo he aprendido.- Empieza a caminar sin haberle soltado la mano.




Comentarios