Capítulo 7 - Tarta y Conflicto
- 25 mar 2023
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Uroko llega con Eru a la casa de Aileen, una bruja conocida de la madre de Uroko que vive en Glimmerbrook, y les puede ayudar con el problema de Akuma.

- Confía en ella, ¿vale? no te preocupes.

- No sé qué decirte, ¿Ves? Ya estoy nervioso.
- No va a pasar nada malo.- Uroko llama a la puerta.
Aileen abre la puerta con una sonrisa en los labios y con la cabeza les hace un gesto para que entren.
- ¡Hola! - Uroko la saluda. - Él es Eru, mi... Amigo.
- Hola, encantada de conocerte.

Eru mira a Aileen con una ligera sonrisa sin saber qué decir, ni qué hacía ahí, era todo rarísimo. Confiaba en Uroko pero no sabía qué hacer.

- No estés nervioso, soy una bruja, pero de las buenas ¿eh? No como niños ni nada de eso. - Ríe.
- Ya, ya veo que no llevas verrugas en la nariz ni bigote. - Intenta no reírse.

- Eso es porque las escondo de día... De noche me vuelvo de color verde.

- Pues ojalá no encontrarte por la noche.- No aguanta más y se ríe.
Ella ríe con él.
- Bueno, ahora viene Ian. Sentaos, ¿Queréis algo?

- ¡Tarta!
- ¿Seguro? - La mira dudoso, se le había cerrado el estómago.

- Si, en serio. - Le sonríe para tranquilizarlo, pero está más nerviosa que él.

Aileen corta la tarta y les sirve un trozo a cada uno.
Un rato después se sienta con ellos, a la espera, y segundos después entra Ian por la puerta. Se sorprende un poco al ver a los chicos, pero les dedica una sonrisa.

- Hombre, que sorpresa.
- Hola. - Uroko le mira.

Eru mira al señor que acaba de entrar por la puerta. ¿Quién es ese? Qué pintas... y ¿Qué hacía allí? Vuelve la mirada a Uroko preguntándole.
Ian se sienta en la mesa con ellos. No le pasa por alto un ligero olor a azufre y entiende el motivo de la visita.
Uroko le mira tranquila intentando no pensar nada, no se fía de Akuma.

- Mmm... Hola. - Eru saluda a Ian reticente. No sabe qué pinta ahí y mira la tarta sin ganas.
- Muchacho, no te voy a comer, que para eso tengo la tarta. - Intentando quitarle hierro al asunto.
- ¿Tú también eres un brujo? - Le observa curioso.

Uroko le da la mano a Eru por debajo de la mesa, aprieta para calmarlo un momento y se la vuelve a soltar.
Ian lo piensa unos segundos antes de contestar.

- No.
- Ahhh... menos mal, no me vas a comer como ella.- Señala a Aileen y sonríe levemente tras el apretón de manos de Uroko.

Ian sonríe de medio lado y sus ojos azules se oscurecen un poco.
- No, yo no como... Yo cazo… - Quiere llamar la atención del ser que hay dentro del chico.
- ¿Eh? - Se le queda mirando a los ojos y nota algo extraño, como miedo.. ¿o rabia? - ¿Y qué cazas?
Eru se tapa la boca de golpe. No quería decir eso.

Uroko mira a Aileen preocupada.
- Bueno, digamos que lo que cazo no es lo típico. No cazo animales, a ellos los dejo vivir. Cazo... Oscuridad.

- ¿Y cómo lo haces, con un farol? - Eru se empieza a poner más nervioso de la cuenta. Nunca había sentido esto así, era como si quisiera salir corriendo.
A Ian le hace gracia la respuesta de Eru y suelta una carcajada.
- No, no necesito faroles para cazar. Digamos que los invito a venir conmigo. - Se pone serio ahora.
Uroko se arrepiente de haber traído a Eru, se va a enfadar con ella... Le ha engañado, se muerde el labio.

- Escucha. - Y ahora se dirige al demonio. - Solo quiero hablar contigo...

Sigue mirando a Ian y la sensación de querer escapar se desvanece como su conciencia, no sabía qué estaba pasando pero ya no controlaba absolutamente nada. Su mirada cambia, al igual que su voz se hizo más ronca.
- ¿Qué quieres?
Ian sonríe maligno y se inclina un poco hacia delante, sin dejar de observar al chico. No quiere hacerle daño, solo quiere saber quién es y porqué está ahí, qué motivos tiene.

- Bien, ahora nos entendemos. Me llamo Ian, ¿Tendré el placer de conocer tu nombre?
- No tengo nombre, pero estos niños me llaman Akuma.- Se pone de pie plantándole cara y le mira de forma altanera.

- No mientas, todos tenéis nombre pero es más fácil si nadie lo conoce ¿No? - Levanta una ceja, serio.
Uroko les mira asustada, ha sido una idea de mierda, peor que las de Flow, se quiere ir.

Akuma le sonríe con malicia, el tío sabía, era listo, pero le daba asco.
- No soy de dar datos personales.- Le vacila.
- Vaya por Dios, eres un poco cobarde, por lo que veo... Quizás no eres tan poderoso como quieres hacer ver.

- No pienso caer en tus juegos de ser inferior, sois todos iguales. Aburridos.- Levanta una ceja, incrédulo, mirando a Ian y vuelve a dibujar una media sonrisa lúgubre.- Déjame en paz.
- No entiendo qué necesidad tienes de apoderarte de un crío, pudiendo escoger a un adulto. - Chasquea la lengua.

Uroko le mira con cara de mala hostia, no son críos.
- No somos críos, no te pases. - No se puede callar.
- Callate Uroko. - Le dice Ian sin mirarla.
- ¡Tú no me mandas! - Uroko bufa.

Akuma se ríe dándose golpecitos en la sien con el dedo.
- ¿No lo ves? Con ellos es más fácil hacer lo que quiera.
Aileen le hace un gesto a Uroko para que se calle.

- Sí, en eso tienes razón, pero su poder es menor que el de un adulto. Y luego están esas aburridas clases y esos aburridos padres, ya sabes… No quiero sacarte de este cuerpo. - Aún no, piensa. - Solo quiero conocerte.
- Los adultos son aaaaaaaaaaaaburridísimos. - Dice sin apartar la mirada sombría de Ian, desafiante.- ¿Pero te crees que soy tonto? Déjame tranquilo, yo no quiero conocerte.- Empieza a molestarle la insistencia de aquel hombre y frunce el ceño.
Uroko se ríe.

Ian mira de reojo a Uroko... Y esta le mira cabreada.

- Esta bien, no te voy a insistir. - Saca del bolsillo del pantalón una botellita llena de agua bendita, la abre y la vuelca lo justo para que una gotita le caiga en la yema del dedo. Y en un gesto rápido, acerca la mano a la frente de Eru para "estamparle" la gota en la frente. -Dime tu nombre... ¡Ahora!
Uroko se levanta y grita, no habían quedado en eso.

- ¡NO!
Aileen la aparta.
- Shh, no va a hacerle nada...solo quiere saber cosas. NO se lo va a sacar, créeme.
Ella la mira enfadada.

De repente siente el movimiento rápido de Ian a traición y una sensación de furia le invade. Furia y ardor. Qué perro traidor.
- Aarrrgg... Agramon…- Le mira con mala hostia como puede, intentando quitárselo de encima, acelerado.
Ian sonríe satisfecho, a veces tiene que hacer cosas que no le gustan, pero odia que invadan a los chicos. Para él son sagrados. Vuelve a sentarse frente a frente.

- ¿Ves como no era tan difícil...? Dime, que tiene este chico de especial para que estés jodiéndole.

- Cabrón de mierda...- Lo mira con odio y la respiración agitada.
Ian se encoge de hombros y le mira vacilón.

Uroko mira asustada a Akuma, le da miedo que haga algo chungo.
- Akuma, no lo sabía, te lo prometo...
- Cállate.- La mira de reojo con gesto aun de dolor.

- ¡Uroko! ¡O te callas o te saco de la habitación!
Uroko se calla y se cruza de brazos cabreada, haciendo un esfuerzo para no irse.
- Lo está haciendo todo mal. - Murmura.

- ¿Qué pasa si no me da la gana decirte nada más? ¿Vas a volver a amenazarme con esa mierda? - No pierde de vista a Ian, ahora aún más alerta.
- Esa mierda, como la llamas tú... - Y deja la botella a la vista. – Ha dado resultado. Tengo otros métodos, pero no me gustaría usarlos aún. Así que, por tu bien, responde y te dejaré en paz... No es tan difícil, una vez dicho el nombre, el resto es pan comido. - Sonríe con malicia. Como le gusta su trabajo.

Cuando ve la botella sobre la mesa le entra un sentimiento de repulsión que le lleva a dar una patada a la mesa involuntariamente, como asustado.
Uroko mira mal a Ian, se nota que se lo pasa bien y eso está MAL, le da pena Akuma.
- Aarghh…- Suspira fastidiado. Menudo hijo de puta.- ¿Qué quieres saber?
- ¿Por qué estás dentro del chico? No me creo que solo quieras "pasártelo bien".

- Porque aquí dentro puedo hacer lo que me de la gana, y si puedo joder a otro mejor. - Le mira con asco, ahora sí se había ganado su odio, mientras echaba de vez en cuando miradas esporádicas a la dichosa botella maldita.

- Tienes miles de personas para hacer lo que te dé la gana... Qué pasa, ¿Qué te gusta alimentarte del miedo de un adolescente? Ya sabemos todos que a esas edades se tienen infinidad… Eres un cobarde. - Coge la botella, y hace el amago de querer abrirla de nuevo.
Akuma se levanta de golpe de la silla y se la pone delante como escudo.
- ¡SUELTA ESA MIERDA! Si no lo haces no pienso contarte nada más.
Le mira cabreado desde detrás de la silla. ¿De qué va ese?

Uroko grita otra vez.
- ¡¡Dejaleeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!
- ¡¡CÁLLATE!! - Se dirige a Uroko, que empieza a tocarle los cojones y coge la botellita para guardársela de nuevo en el bolsillo del pantalón.

Uroko se pone delante de Akuma y mira a Ian con odio.
- No le hagas daño, joder.
Ian coge aire por la nariz y lo suelta de golpe, taladrando a la niña con la mirada.

- Apártate... Si no quieres que le haga daño, apártate y cállate de una puta vez...- Aprieta los dientes con rabia.
- Tú apártate y no te metas. - Akuma aparta a Uroko hacia un lado. En el fondo tampoco quiere hacerle daño.
- Saca a la niña, Aileen, por favor....Esto es cosa de adultos.

- ¿Por qué? Que lo vea.
- Porque no me fío de ti...
- No pienso hacer nada si tú no me haces nada.- Le vuelve a desafiar con la mirada, tenso.
- ¿Es que sabes que pasa? Que no me fío de la palabra de un demonio... No piensas salir del chico ¿verdad? ¿Piensas joderle mucho más?

Niega con la cabeza sonriendo con maldad.
- Hasta que me canse. - Se ríe de nuevo.

- Y él lo sabe, tengo un trato con él.- Levanta las cejas.
- ¿Un trato con el chico...? - Ian niega con la cabeza.
- Así es... Por mucho que el cuerpo sea suyo yo sigo llevando el bastón de mando.

- Y una mierda.- Uroko se pone delante de Eru y lo abraza. - Y una puta mierda.
- ¿Por qué? - Ian se lleva las manos a la cabeza. Uroko le está poniendo al límite...
El abrazo de Uroko lo reconforta, le hace despertar, le hace sentir bien, y le devuelve el abrazo.

- Quitármelo ya…- Eru mira a Ian.
- Lo siento... no sabía que iban a hacer eso.- Le susurra Uroko - Se va a enfadar.

Ian frunce el ceño. Mierda, el demonio se ha ido, lo que hace mirar a Uroko con gesto interrogante.
- ¿Estás bien, chico?
- No… Me agota.

- ¿Estás loco? ¡Lo va a matar! - Uroko suelta a Eru y mira a Ian.
Ian se acerca al chaval con gesto amable ahora.
- Siento si he hecho cosas feas, pero es lo mejor para provocarle. ¿Qué dice de un trato?

- Da igual.- Eru mira a Uroko, ella ya lo sabía todo, así que no le iba a costar contarlo de nuevo tanto.- Un trato... Bueno, él lo llama trato, yo lo llamo amenaza.
- No puedes hacer un trato con un demonio...cuando más feliz seas, te joderá. Eso es lo que esperan... A que seas feliz, para arrebatártelo todo...Todos los demonios son así de desgraciados. -Frunce el ceño. - ¿Quieres contarme algo más sobre ese trato?

Eru resopla y mira al suelo.
- Un día en el bosque lo vi, era pequeño, se lo conté a Uroko... Y después pasó algo raro, y me dijo que me reviviría con la condición de habitar conmigo en mi cuerpo. Pero he descubierto algo que no sabía... Y es que estos días he estado... bueno, más feliz que de costumbre.- Se ruboriza un poco y mira a Ian.- Y no ha querido aparecer. Lo sentía, pero no decía nada, estaba como latente, ¿por qué? Si siempre me está intentando joder.
Ian le dedica una mirada tranquilizadora.

- Estos demonios, se alimentan del miedo de las personas. Así es como ellos se hacen fuertes y poderosos. Y la felicidad les hace pequeñitos y débiles. Por eso, cuando estás alegre y feliz, él se va. No le gusta, le hace daño, casi como el agua bendita o la lectura de algún pasaje de la biblia....
- ¿Por eso ha estado jodiéndome tanto? Siempre he estado solo por su culpa.- Pone cara de fastidio, el muy capullo le ha estado haciendo la vida imposible, y él creyendo que era porque vestía raro.

- Claro que sí. - Ian siente lastima por el chaval. - Créeme, si quiere fastidiarte bien, hará realidad tus peores miedos… Y ahora que eres novio de Uroko, - Él dando las cosas por sentado. - Querrá joderte...
- ¿¡HEHHH!? - Se queda paralizado y sonrojado. - ¡No, no no no no! ¡No es mi novia!- Se muere de vergüenza allí mismo.
Uroko se quiere ir otra vez.

- Ah, yo pensaba que lo érais. - Con cara de circunstancias. - Como se ha puesto así de impertinente...
- Es mi amigo. - Dice Uroko mirando a Ian. - Y jodernos ¿como? Joderle digo… A él… A mi no. Que me da igual… A ver no... ¿Qué coño va a hacer? - Ya le quema la cara otra vez.

Eru no entiende nada, sólo que siente mucho calor y una vergüenza que se muere.
- A ver, si él sabe que tu amigo es feliz, hará cualquier cosa para joderle, por ejemplo que él haga o diga cosas feas que no quiere hacer... Tampoco sé qué tan poderoso ha sido hasta ahora, pero se sabe expuesto y los demonios son orgullosos… Créeme que hará de las suyas.
- Ya... Si lo ha hecho, le ha... Bueno cosas.

- Yo puedo sacártelo, me niego a creer que ese pacto que dices, sea verdad.
- Usagi....- La mira avergonzado.- Eso no... No se cuenta… - Otra vez se muere de vergüenza.
- No lo he contado… Pero sí intenta que nos enfademos... Siempre, no le gusto.
- Mira, puede incluso dominarle por completo y hacer a tu amigo desaparecer para siempre.

- Pues sácamelo... De verdad, estoy harto. Llevo seis años con él dentro.- Mira a Ian, intentando desviar el tema.
- ¿Qué? ¿Puede hacer eso?
- Claro que puede. Uroko, un demonio tiene mucho poder. Y si él sabe cuál es su mayor miedo, se cebará con eso. Por ejemplo, a una persona insegura, le creará pensamientos negativos... Por ponerte un ejemplo.

- Pues no voy a dejar que lo haga. - Ella chula. - Creo que puedo pararlo a veces o algo.
- Ya lo ha hecho, me ha creado pensamientos... Bueno me callo.
- Claro, porque le haces feliz...Tu le das la felicidad y consigues mantenerlo... Pero no te puedes fiar.
- No no... Dime... Necesito saber.

Uroko se pone roja otra vez.
- Yo no hago nada, eres idiota Ian.
- No… - Eru se vuelve a morir de vergüenza y recuerda la noche después de la fiesta en casa de Uroko. - Mejor no.
- Bueno, como quieras. Pero ya sabes a qué atenerte. Ten cuidado, porque puede estar dormido un tiempo, pero igual despierta y te jode vivo.

- ¿...Me vas a ayudar? - Mira esperanzado a Ian. Estaba harto, antes le importaba todo una mierda pero ahora no, no quería que le jodiese con Uroko, y él parecía el único que lo había entendido todo y sabía mucho.
- Solo si tu quieres... Me molesta mucho que estos demonios de mierda abusen de los jóvenes.
- Pues sí…- Mira de reojo a Uroko.- Claro que quiero.- La devuelve la mirada a Ian, decidido.
Ian piensa que es un chico muy valiente. Un exorcismo no es nada fácil y menos si ese demonio está a gusto dentro.
- Y sí... - Uroko no lo quiere decir en voz alta. - Ian, y si se va y él... Bueno tuvo ese accidente...

- A ver... Los demonios son expertos en mentir y en crear ilusiones que no son reales. ¿Cómo sabéis si dice la verdad? Me hubiera gustado hablar más con él, pero Uroko, la has liado un poco y lo has echado… Alguien, sus padres por ejemplo, sabrán si eso que le pasó fue tan grave o no.
- Lo siento. - Dice ella sin mirarle. - Es que le iba a hacer daño.
- Mis padres no saben nada, no se enteraron. Es que fue muy rápido, estaba yo solo.
- ¿Y tú recuerdas lo que pasó? ¿Recuerdas si fue tan grave? ¿Le viste antes o después? - Frunce el ceño.

- Le vi antes, en el bosque, de lejos, vi como un arbusto que había a su lado se moría... Pero lo ignoré, no sé…- Se queda pensativo un momento.- Luego me fui a jugar a la cascada y sentí que algo me empujó, a partir de ahí no recuerdo nada más, solo su voz hablándome y diciendo que me salvaría a cambio de compartir mi cuerpo.
- Vale, creo, por lo que me cuentas que lo que te dice es mentira. Es solo una patraña para retenerte. Siente tu miedo a morir, obvio, y de eso se está alimentado todo este tiempo. Es fuerte, el hijo puta, pero yo soy más cabrón. - Sonrie de lado. - Te advierto, un exorcismo no es fácil. Es agotador. Y solo lo haré si realmente estás seguro de eso...

- A lo mejor... - Uroko mira a Eru. - Si es verdad a lo mejor puedo... como el pájaro, pero no lo sé. Ian.
- Dime.
- He... resucitado un pájaro muerto.

- Joder, ¿¿en serio??
- Sí...
- ¿Tú que eres, un jodido ángel? - Dice en broma.
Uroko se ríe.
- Yo que sé.

Eru se queda dudoso mirando al suelo tras las palabras de Ian, escuchando de fondo su conversación, en su mundo.
- Vale.- Levanta la mirada y mira a Uroko un momento.- Que sí, que lo hago.
- ¿Estás seguro?- Ian le mira con confianza y le guiña un ojo.- Di que sí, con dos cojones...

- Vale... sí, mejor.- No lo iba a negar, estaba cagado por dentro.
- Pues no se hable más…
- Gracias.- Dice Eru.

- A ti, por confiar en nosotros. Eres muy valiente.
- Si quiero quitármelo de encima no me queda más remedio que serlo.
Uroko los mira, al final no ha sido mala idea, solo espera que Akuma no lo haya oído.




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