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    Tsumi

Soba ni Itekure

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Capítulo 1 - "Noche Sangrienta"

  • 25 mar 2023
  • 16 Min. de lectura

A las tantas de la noche en San Myshuno Eru seguía colgado de las barras del parque para niños en la Plaza de las Especias, esperando a Uroko. Se balanceaba de lado a lado tarareando una canción en voz baja.


Había quedado con ella hace un buen rato para intentar colarse en una sala donde hacían una fiesta de la música que les molaba y no iba a perder la oportunidad. Miró el móvil y pudo ver el mensaje que Uroko acababa de escribirle. Ya estaba aquí. Se incorporó un poco en las barras y la vio llegar.


- ¡Usaaaaaaagi! - Le saluda desde las barras.


- ¡Holaaaa! ¡Gomeeen! No entiendo porque siempre llego tan tarde. - Se acerca a él.


Se baja de un salto desde arriba soltando las manos y se acerca a ella sin poder evitar sonreír.


- Ya empiezo a acostumbrarme.- Se ríe y se acerca a sus labios para darle un beso a modo de saludo.- No pasa nada, me entretengo solo.

- Ya veo. - Le sonríe después del beso. - Te vas a matar, ten cuidado. ¿Y dónde es? ¿Y cómo piensas entrar? - No está nada convencida.


- Bueno, a lo mejor si me golpeo se me arregla el cable que tengo mal conectado aquí dentro. - Se señala la cabeza y se ríe. - Mmmm... Pues está al lado del museo, creo. - Mira disimuladamente hacia otro lado. - La ventana del baño está muuuuuuy accesible. Y a unas malas... Tengo un ID falso.

- O te lo acabas de joder del todo. - Se ríe con él, hasta que escucha lo de la ventana. - ¿¿Nani?? ¿Otra vez? Nooooo.


- Siiiii, pero yo te ayudo a subir ya lo sabes. - Le sonríe para darle confianza. - No pasa nada, después salimos del baño como si nada.


Ella le mira seria.


- Jodeeeer. - Quiere hacer las cosas pegada al suelo, no es tan difícil ¿no? - Bueno, vale.


- Venga va, sólo será un momento. Además es para ir a escuchar música molona, ¿No? - Coge su mano y tira de ella en dirección al museo.


Le sigue, lo de la música mola pero un sitio lleno de gente, meh, no le hace mucha gracia.

Mira la hora en el móvil y se pone a andar rápido.


Observa que anda más rápido de lo normal y empieza a reírse por lo bajo.


- ¿En serio, Usagi?

- Cállate, llegamos en 6 minutos si es lo que dice el trasto estúpido ese. - Ella indignada porque le había dicho antes que con sus piernas cortas tardaría más.


Eru aminora el paso y aun así ella sigue sin adelantarle, lo que hace que se ría aún más.


- Al final te voy a llevar como un saco.


Ella le mira con odio, se quita los zapatos y se pone a correr.


- ¡Oe, espera! Mierda… - Empieza a correr detrás de ella aguantándose la risa.


Llega hasta ella y la abraza por la espalda frenándola.


- ¿Qué haces? ¡Que por ahí no es!


- ¿Eh?¿No? - Se pone roja.

- No sé, creo que no. - Mira a los lados dudando. - Ah pues sí, creo que sí.


- ¡Baka! ¡Hubiera llegado! - Patalea y vuelve al suelo y empieza a ponerse los zapatos muy digna.

- Estás loca, ¿Y si te pierdo? Con tu "super velocidad"... podría haber pasado. - Le habla serio pero vacilándola.


Ella se ríe, es idiota.


- Pues claro que ibas a perder. - Acaba de ponerse los zapatos y mira a su alrededor. - ¿Dónde está la maldita ventana?


Sonríe mirándola reír, le encanta su risa. Mira otra vez y ve a escasos metros la sala de la fiesta.


- Pues detrás de ese edificio. - Le hace un gesto para que le siga y va hacia la parte trasera en busca de la ventana.


Ella le sigue, es un plan de mierda, pero bueno, se fía de él, más o menos.


Eru encuentra la ventana. Mierda, estaba más arriba de lo que pensaba. Mira a Uroko, mira la ventana, y la vuelve a mirar.


- ¿En serio, Eru?

- Mmm... Vas a tener que subirte en mis hombros.


Ella pone los ojos en blanco, lo dicho un plan de mierda.


- A no ser que quieras probar suerte con el portero y mi ID falso.


- Pffff… Vale… Lo intentamos, te voy a pegar una patada en la cara con esto. - Levanta un zapato.

- Hey... que no es mi culpa… - Se ríe sin poder aguantarse. - ¿Quieres que por pegarme me aparte y te quedes ahí arriba colgada?


- Te mato. - Dice muy seria y luego se parte el culo.- Va a salir mal.

- Noooooo, no seas negativa. Mira, no pienses en tener que subir ahí arriba. - La mira seguro de sí. - Piensa en el Visual.


Le coge de los brazos y la empuja suavemente hasta la pared para subirla.


Uroko llega a la ventana mucho más fácilmente de lo que esperaba y se sube a ella evitando mirar abajo.- Yaaaaaaa. - Ahora solo le queda bajar, claro... y no tiene ni puta idea de como hacerlo.


- ¿Lo ves? No era tan difícil. - Se agarra del borde de la ventana y de un esfuerzo trepa hasta arriba. - Mira hacia abajo por dentro del baño y se lanza hacia abajo. - Va, te cojo.

- Porfa... - Ella, que odia las alturas.


Alza los brazos esperando que se tirara hacia abajo para cogerla y ella se tira aguantando la respiración para que Eru la coja.


Él la coge antes de que toque el suelo y la suelta despacio dejando que sus pies se apoyaran en tierra firme al fin.


- La última puta ventana, montaña, acantilado o lo que se te ocurra, ¿Me oyes?

- Bueeeeeno... Vale, aunque no te prometo nada. - Se ríe por su comentario.

- No, no, prométemelo. - Le mira muy seria. - La última.


Se escucha de fondo la música a través de la puerta del baño, Uroko mira hacia la puerta al oír la música y le cambia la expresión.


- ¡Aaaaaw!

- Bueno, lo voy a intentar.- Sonríe al ver su cara al escuchar la música. - ¿Vamos?


Asiente y le da la mano.


Coge su mano y pasan a la sala. Era bastante grande y había gente, mucha. Sonaba Shiver de The GazettE. Mira a Uroko para ver su cara. Uroko le mira, medio feliz por la música, medio agobiada por la gente.


Sabía que había demasiada gente y que la podía incomodar, puso una cara muy rara. Entonces Eru piensa que igual hacerle reír podía ser una buena idea. Escucha la música y se pone a "cantarla" en voz alta mezclándose con los altavoces y la coge de las manos para hacerla bailar, o algo así, moviendo sus brazos.


Uroko se queda tiesa y le arde la cara, ¿Qué cojones está haciendo?


- Para…

-Vamooooos, alegra esa cara, baka.- La atrae hacia él y la abraza riéndose.


Ella no puede ni hablar, se está muriendo de vergüenza.


- Venga va, si aquí no nos conoce nadie.

- ¿Y eso qué tiene que ver?

- Que te sueltes, y te lo pases bien… - Mira a su alrededor y luego vuelve a ella. - Imagina que esta gente no está.


- Dame de beber. - Le suplica, igual si se emborracha se le pasan las ganas de morirse.

- Vaaaaaale... ¿Qué quieres?

- Que no pique.

- Pues un Nestea. - Vuelve a aguantarse la risa. ¿Qué clase de bebida alcohólica no "pica" para ella?


Levanta una ceja.


- Vas a morir.


- A veeeeeeeeeeer… - La lleva hasta la barra y mira las botellas. - ¿Cuál te gusta más?


- Mmmmmms… - Señala una negra, obvio - ¡Esa!


- Vale, no sé que es. - De verdad. - ¿Y con qué?


- No sé. - Ve una botella rosa super cuqui. - Con eso.


- Valep. - Llama a la camarera y le pide dos vasos de esa mezcla extraña que ni siquiera sabían lo que era. La camarera pone una cara rara, como de asco, pero les sirve la copa sin decir una palabra.


Eru le da el vaso correspondiente a Uroko.


Uroko coge el vaso y lo huele, al menos huele dulce.


- Arigato.


Eru le da dos tragos a su bebida. Estaba tan dulce y “picaba" tan poco como dice Uroko que ni se da cuenta de lo rápido que bebe.


Uroko se moja los labios, está super dulce y no pica nada, si es que siempre gana, le pega un buen trago y le mira con prepotencia.


- Siempre gano.


Le mira sorprendido pero se empieza a reír.


- ¿En serio? ¿Hasta para las bebidas? - Le vuelve a dar otro trago. A este paso se lo termina en 2 minutos.


Ella asiente y da otro trago rápido y otro más.


- Esto no tiene alcohol ni nada. - Dice y se empieza a reír.

- Pues a lo mejor nos han engañado. - Le saca la lengua y la tiene toda negra.


Ella se ríe y saca su propia lengua para intentar mirársela.


- Y ensucia. - Dice con la lengua fuera.

- ¿Qué haces? - Se empieza a reír cada vez más porque se había puesto bizca.


Se da cuenta de lo que está haciendo y le da la vergüenza extrema otra vez.


- Nada... - Le da un último trago al vaso. - Oye...


- Dime. - Se bebe lo que le queda en el vaso.

- ¿Sabes abrir portales como otros elfos? - Ella intentando pensar.

- Mmmm... claro, ¿Por? - Ni se acordaba de ellos.


- Entonces puedes abrirlos, ¿No?

- Mmmm... Sí, ¿Por? - Vuelve a repetir la pregunta, como si se tratara de un juego.

- Porque entonces… ¿Por qué cojones me tengo que subir a sitios horribles continuamente? ¿Y por qué andamos tanto?- Le da la risa y le da el vaso vacío y le pone carita.


- Porque mola más vivir aventuraaaaaaaaaaaas. - Le da un toquecito en la frente y coge su vaso, captando que quiere más.


Le pide al camarero otros dos vasos, y cuando se los sirve se lo vuelve a dar.


- Oyeeee, que vas muy rápido eh. - Se ríe.


- ¿Aventuras? Si casi nos matamos, ¡Podrías haberlo usado en el bosque!

- Es que... A veces no me salen. - Mira al fondo de la sala y se empieza a reír. - ¿Te imaginas que salimos al otro lado con los cuerpos cambiados?

- Joder, Eru. No quiero cambiar mi cuerpo contigo ni con nadie.


- Mmmm… - Empieza a sentir que se le va un poco la cabeza. - Oye... creo que esto sí tiene alcohol eh...

- Un poquitito, a lo mejor en el fondo. - Uroko mira dentro del vaso.


Se acerca a mirar el vaso de Uroko, concentrado, o al menos intentándolo.


- Pues yo no veo nada ¿eh? Esto es muuuuuy negro.


Ella se ríe y suelta el vaso en la barra, mira a su alrededor y le da la risa más fuerte.


Eru se termina el vaso de golpe, medio vaso de un trago, y después de dejarlo al lado del suyo coge su mano y la lleva hasta donde está el tío que pone las canciones.


- ¡¡Dime qué canción quieres!! Que se la pido.

- ¡LA CANCION! - Grita ella eufórica, si la ponen se muere.


Sonríe mareadillo, también quería escuchar LA CANCIÓN, así que se "cuelga" de la plataforma del DJ y se la pide como puede.


- ¡Que ya la pone! - Le dice cuando vuelve al lado de Uroko, emocionado. - Pero la cantas conmigo ehh.

- Haiiii.


Se pone a cantar como hace con su madre en casa.


La observa sorprendido pero le gusta que se lo esté pasando bien, aunque para ello le hayan hecho falta dos copazos de lo que sea que les hayan echado ahí, y se pone a cantar con ella dando saltos.


Ella le mira feliz y sin darse cuenta cierra los ojos y se pone a bailar mientras sigue cantando, se le ha olvidado la gente.


Por primera vez desde que la conoce la ve tan suelta y desinhibida que Eru vuelve a sorprenderse. Uroko nunca dejará de hacerlo, esté borracha o no. Se ríe intentando seguirle el ritmo, pero no se da cuenta de que cuanto más se mueve más vueltas le da la sala.


Se acaba la canción y Uroko abre los ojos y se da cuenta de donde está y lo que ha hecho y se quiere morir.


Él no se da cuenta y sigue aún en la canción anterior, aunque ya había empezado otra. Ni siquiera se había enterado del cambio.


Pero mira a Uroko que había parado y se da cuenta de todo.


- Aaaaahhhh... Mierda.


Ella suspira cuando ve cómo le mira, está mareadilla y aún está flipando por el conjunto de todo, le mira con cara de susto.


- ¿Qué pasa? - Se da cuenta de su carilla cuando consigue estabilizar la vista en ella, veía un poco borroso.

- Nada... - Respira hondo e intenta calmarse. - Sí que tenía alcohol. - Susurra y le vuelve a dar la risa.


Asiente con la cabeza sonriendo plácidamente.


- Sssssi. No sé cuánto, pero sí. Al final no nos han timado. - Se ríe con ella. - Oye, deberías cantar y bailar más, mola cuando lo haces.


Se pone roja completamente, ya lo está haciendo otra vez.


- ¡Bakaaaa! - Le bufa y se queda mirando un sofá apartado y vacío. - Quiero ir allí.


Se da la vuelta para ver dónde mira y ve los sofás de fondo.


- ¿Ahí? Pues vamooos…


Agarra su mano y la lleva hasta allí dando algún que otro paso mal dado entre la gente.


- ¿Ya te has cansado o qué?

- Sí. - Le dice y se deja caer en el sofá.


Eru se desploma en el sofá a su lado.


- Qué flojaaaaa, ¿No?


Le mete un codazo.


- No es esooo.

- Auuuuch… - Le sale la risa tonta. - ¿Entonces?


Ella sigue con la cara ardiendo y encoge los hombros.


- No sé.

- Pues si no lo sabes tú… - Se pone a mirar el techo disimuladamente, efectivamente le daba vueltas todo.

- No sé. - Repite y se queda mirando cómo mira al techo. - ¿Qué buscas? - Se vuelve a reír.

- Murciélagos. - Se ríe y la vuelve a mirar. Estaba rara de repente.

- No estás en el bosque. - Le dice y se pone ella a mirar el techo por si acaso, le dan mucho asco.


- Joder... Ya decía yo que no veía ningún árbol cerca. - Sonríe soltando otra vez una risa tonta y no le quita la vista de encima.


Uroko se ríe y le mira.


- ¿Qué? - Le pregunta al ver cómo la mira.


- Nada. - Se acomoda un poco más al sofá. - Me gusta mirarte, ¿o no puedo?

- Supongo. - Le mira fijamente. - ¿Me estás intentando leer? - Se le escapa otra vez la risa, no puede ponerse seria.

- ¿Tú crees que buscando murciélagos en el techo de una... discoteca o lo que sea esto, tengo la cabeza para intentar leerte? - Se queda pensativo pero con expresión de vacile. - Aunque no estaría mal poder hacerlo para saber qué te ha traído hasta este sofá.


- Yo que sé, estás loco. - Se burla, y después de una pausa sigue. - ¿Por qué es tan importante?

- Porque me cuesta sacar lo que piensas. Sé que es intrusivo pero a veces mola saberlo, es un poco como un vicio. - Dibuja una media sonrisa.

- Un vicio. - Se ríe. - Y una tortura también. - Aunque en el fondo le hace gracia.


- Pues sí, depende de lo que me encuentre por las mentes de la gente… - Se ríe con ella. - Pero la gran mayoría no me interesa.

- ¿Por qué?

- Porque la gente sólo piensa tonterías.

- Porque son tontos. - Dice enseguida. - En eso le da toda la razón. Qué aburrido leer todo continuamente, ¿no puedes apagarlo?


Se ríe de nuevo.


- Claro, y eso hago. - Se arrima un poco más a ella en el sofá desplazándose. - ¿Por qué lo preguntas?

- Porque no sé cómo funciona. No sé si tienes un interruptor de "encendido-apagado" o si continuamente lo oyes todo como si fueran voces. - Se apoya en su hombro. - Sería para volverse loco. Me gusta saber cómo funcionan las cosas. - Se vuelve a parar. - Bueno, no todas, las interesantes.


- Y así me he quedado. - Bromea, y cuando se apoya en su hombro la abraza por detrás de la espalda. - Bueno, pues funciona así... cuando yo quiera me concentro y leo. Si no pienso en hacerlo no me sale. Por eso digo lo de "ponerle un candado". - La mira de reojo sobre su hombro. - Creo que por eso contigo no me salía mucho... Porque contigo no pienso en leerte. Me distraes.

- Entonces… - Sigue ella lúcida. - Cuando me lees es intencionadísimo.

- Mmm... Sí.


Se queda pensando, lo de la distracción lo ignora sabe perfectamente a qué se refiere.


- ¿Qué piensas?

- Que no me hacen falta poderes para leerte a ti, porque sueltas todo lo que piensas.

- ¿Y eso es malo? Aunque a veces te ponga nerviosa.


- Supongo que no. - Piensa unos instantes. - Depende de a quien se lo digas. Y depende de lo que pienses.

- Bueno, a mí los demás... Me da igual lo que piensen. - Sigue sin apartar la mirada de ella. - Me importa lo que pienses tú. No pienso nada raro.



- No me refería a eso, pero imagina que le dices algo importante a alguien y lo usa contra ti de alguna forma.- Le mira con curiosidad. - Yo no he dicho que pienses nada raro.

- ¿Qué iban a usar en mi contra? No sé, nunca me ha preocupado eso porque nunca he ido con nadie a ningún sitio.


- Pues no lo sé Eru, la gente es muy mala. - Le coge la mano y la mira distraída. - ¿Ves? Yo también pienso tonterías.

- Pues yo no creo que sean tonterías. - Mira sus manos. - Tienes razón con eso, pero no me asusta ni me hace dar pasos atrás, si no no avanzaría nunca ¿No crees?


- Supongo. - Sigue mirándole la mano detenidamente. - El miedo es necesario, nos hace estar alerta y no bajar la guardia y esas cosas. - Divaga. - Pero sí, supongo que tienes razón.

- Joder Usagi... Luego soy yo el profundo. - Se ríe un poco. La sala ya no le da tantas vueltas como antes.


- Joder. - Bufa, pero le sonríe. - Que no diga estas cosas no significa que no las piense, y... La cosa esa me ha hecho pensar más. Supongo. Y tú has preguntado. - Le recrimina, la culpa siempre es suya, por supuesto.

- Claaaaaaaaro cómo no… - Agarra su barbilla con los dedos y le gira la cabeza para que sus miradas se encuentren. - Usagi nunca tiene culpa de nada, ¿No? - Sonríe acercándose a ella. - Ya sé que piensas, y mucho. Seguramente más que yo, pero no lo dices nunca.


- Nunca, jamás ¿Y qué piensas tú? Seguro que todo, todo tampoco lo dices. - Le suelta contradiciendo todo lo que ha dicho antes. - Es que no necesito decir nada.

- Pues no, no digo todo. - Sonríe. - Aprovecho que tú no puedes hacerlo y me guardo algunas cosas.

- ¿Como qué?


- Si me las guardo a lo mejor es porque no las quiero o no las voy a decir, ¿No?

- Pero a mi no me dejas hacerlo. - Le bufa. - Eso no es justo.

- Vaaale... pues mira ahora mismo pienso… - La mira a los ojos. - Que estás muy guapa y que quiero darte un beso, o más.

- Eso ya lo sabía.


- Ahhh, a ver si me vas a leer la mente tu también.

- No es que te lo estés guardando precisamente. - Se burla. - Oye, pues molaría, leerte la mente.

- ¿Ah, no?¿Y cómo te has dado cuenta? - Se hace el tonto y se ríe. - Más quisieras.

- No sé, con mis poderes de "healer" a lo mejor.

- No sabía que con tus poderes de healer podías saber esas cosas. Y no haces nada para remediarlo, encima… - Sonríe mirándola aún cerca de su cara, bromeando.

- ¿Qué quieres qué haga?


Alza los hombros y cierra los ojos sonriendo.


- No sé, no está difícil de adivinar.

- Supongo, puedo probar. - Se acerca y le da un beso. - ¿Así?


Pone cara pensativa después de ese beso queriendo bromear con ella.


- Mmm... Sí, supongo que algo parecido, sí.

- ¿Ves? - Le vacila. - Adivina además de healer.


Según termina de decir esa frase se acerca y le da otro beso.


- ¿Y eso lo has adivinado también?

- No…

- Te falta práctica. - Le saca la lengua.


- A lo mejor, ya aprenderé. - Se ríe.

- O no… - Le vuelve a dar otro, esta vez más largo, y se vuelve a reír.

- Ese si lo he adivinado, ¿Ves? - Se lo devuelve.


- Pues yo no, buena jugada, aprendes rápido. - Sonríe y le vuelve a dar otro. - Siempre gano, se te olvida. - Le saca la lengua ella.

- Bueno... eso de "siempre" es mentira eh, tengo pruebas que indican lo contrario. - Le saca la lengua después para chincharla.


- Ya... A ver, perder no era tan horrible, ¿No crees? - Le sonríe vacilona.

- Bueno, para mi no, yo quería que perdieras la verdad. Pero tú estabas tan empeñada en ganar que igual pensabas que era horrible. - Le sigue con el mismo tono de vacile.

- Bueno, yo también quería perder, no lo negaré. - Se pone más chula que él. -


Sólo se ríe y no sabe qué decir. Se había olvidado por completo de la sala, de la música, de la gente y de todo lo demás. Sólo sabía mirarla y sonreír como un idiota y escuchar todo lo que decía. No sabía si también era a causa de lo que habían bebido pero sentía una sensación muy agradable.


- Oye tenemos que saber cómo se llama eso que nos han dado, me gusta. - Le sonríe feliz sin poder evitarlo.

- Pues... ¿Y si le ponemos un nombre? Ya sabes, especial para nosotros, por ser el de nuestra primera quedada juntos.

- ¿Nuestra primera quedada? Si hemos quedado más veces... - Le mira extrañada. - Vale, dale un nombre, se te da bien.

- Como... Novios es la primera. - Se ruboriza un poco. Se muere allí mismo. - ¿Lo pensamos entre los dos? Mmm.. yo diría algo de sangre, por el color ese rojo, y el negro ...


- ¡Ah! Es verdad, vale tienes razón es la primera. - Se queda pensando. - ¿Noche?

- ¿Noche? Venga vale, es oscuro. Y al final siempre nos vemos de noche. - Se empieza a reír. - Me gusta. - Cuanto más la mira menos puede dejar de hacerlo.

- "Noche sangrienta"... Parecemos vampiros. - Se ríe con él. - Es verdad, seguimos quedando de noche y seguimos sin dormir, qué desastre...


- Nos complementamos en nuestra desgracia, no eres buena influencia para mí. - Bromea y juega con un mechón de su pelo rosado. - Tenemos alma de vampiros de pega. Pero me gusta, "noche sangrienta" se queda para nosotros.

- ¡Ja! la culpa es tuya, no lo dudes, lo que me faltaba, vampiros... Aunque... - Se queda pensando. - na, da igual. "Noche sangrienta" me gusta, pero tenemos que averiguar que lleva

- ¿Aunque... qué? - Pregunta curioso. Se lo iba a sonsacar, eso estaba claro.


- Que igual ser vampis de mayores y no morir nunca no está tan mal, aunque sin saber que soy... Y los elfos vivís muchos más.

- Pues... eso suena molón, pero así tienes a alguien a tu lado para compartir todo ese tiempo juntos. - Se queda pensando. - Tengo ganas de saber qué eres...

- Y yo...


- Al final va a ser verdad eso de que somos muy parecidos.

- ¿Tú crees? Puede ser.

- Puede, además hoy he descubierto más cosas de ti que me gustan mucho. - Sonríe.

- No sé si quiero saberlas

- Mejor no te las digo, que dejas de hacerlas.

- Bueno.. como quieras.


La mira detenidamente.


- ¿Y ese cambio? Va, ¿te acompaño a casa?

- No sé, quería saberlas, vale, vamos, podrías abrir un portal de esos.

- ¿Quieres saberlas? Te las digo.

- Hai.


- Pues... he descubierto que adoro tu risa, y que cuando no paras de reír estoy feliz. También he descubierto tu punto alocado cuando te has puesto a cantar y a bailar. Y tu lado chulo y vacilón que me ha sorprendido tanto... Bueno, y el beso que me has dado que no me esperaba. No sé, muchísimas cosas que no me esperaba y me han gustado...

- "La noche sangrienta." - Bufa y le quema la cara, pero sí, ha sido divertido. - ¿Sabes? Me gusta.

- ¿Qué te gusta?


- Que seas mi kareshi.


La mira sintiendo cómo se le colorea la cara de rojo una vez más. No se esperaba esa respuesta pero le derrite por dentro.


- ¿De verdad...? - Se le iluminan los ojos y solo le dan ganas de achucharla.

- Te lo digo porque es verdad y sé que te gusta oírlo, perdona si no te digo las cosas.

- Pues claro que me gusta oírlo, Usagi. No te disculpes, ya sé cómo eres, por eso aprecio lo poco que dices, porque sé que es de verdad y me gusta que seas así, tú misma.






 
 
 

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