Capítulo 3 - Portales II
- 7 abr 2023
- 14 Min. de lectura

Uroko coge al perro en brazos, mete un pie en el agua y lo quita en seguida, y Eru se empieza a quitar la ropa también.
- Genial, está fría. ¿Y si lo tiro desde aquí?

Se queda un momento mirándolos desde la arena, como embobado.
- Noooo, no lo tires, ¿Quieres que se ahogue? - Se acerca por detrás a ella y coge a Luismi. - Ya lo haré yo…

Se mete un poco más en el agua, a este paso el agua fría no estaba tan fría como podría estarlo, y sumerge al perro sin llegar a la cabeza.
Ella le mira agradecida cuando le coge el perro y se ríe cuando ve cómo se hunden, sigue con el agua por los gemelos, aguantando el frío como puede.

El perro se deja meter encantado en el agua y empieza a patalear mientras se hunde, le encanta nadar y meterse en las piscinas y se lo está pasando genial esa noche.
Eru se empieza a reír cuando ve que Luismi en verdad parece adorar el agua porque empieza a patalear e intentar nadar. El cabrón parecía que lo odiaba pero era mentira. Le empieza a quitar la mierda con las manos en el agua restregando bien y mira a Uroko.
- ¿Vienes?

- Estoy en ello. - Ella va entrando pasito a pasito, ya le cubre hasta la cintura, si es que lo pasa fatal y el agua está helada. Mira como Eru lo limpia y el tonto nada feliz, a su madre se le caería la baba.

- Va, ya te queda poco Usagi. - Sonríe mirándola disimuladamente mientras sigue frotando a Luismi, quien disfrutaba cada segundo porque para él era como si le estuviera rascando.

Ella sigue a su ritmo y consigue entrar del todo pegando un grito.
- ¡Joder! - Se acerca a ellos.
El perro, que es super feliz, la ve acercarse y le pega un gritito.

- No está tan fría, ¿A que no? - Suelta una risa, sabiendo que para ella era todo lo contrario. - Parece que a Luismi le gusta el agua.

Se queda mirando sus ojos, lo que podía ver de ellos por la luz de la luna.
- Eh... Luismi... Ya está limpio. - Susurra sin saber qué decir. Sin motivo se había puesto nervioso.

- Sí, él se quedaría aquí todo el día. - Mira un momento al perro chapotear dando vueltas y luego le mira a él. - ¿Salimos? - Ahora que ha conseguido entrar.

- Podemos quedarnos un rato… - Se excusa mirando al perro. - Parece que le mola, se lo está pasando bien, ¿No?
No sabía por qué, pero siempre que estaban en el agua tenían un animal cerca.
- Sí, parece que sí. Le tendremos que llevar a la playa algún día. - Está un poco nerviosa, eso de no ver nada y estar en mar abierto no le hace mucha gracia. - Vale, un poquito más.
Eru mira al Luismi y le intenta decir que se porte bien y no le joda el momento, no sabía si le haría caso, pero por lo menos para decirle que se bañara funcionó.
- Estaría guay, seguro que se lo pasa mejor que nosotros. - Sonríe y se arrima a ella. - Ya no tienes frío, ¿No?

Ella niega con la cabeza.
- Sólo es al principio.
Se le queda mirando sin saber qué más decir, hay algo a lo que le lleva dando vueltas toda la noche pero no le sale. Han discutido otra vez por culpa de Flow y porque Eru piensa que “no es el momento” de ciertas cosas y a ella que decidan por ella no le gusta una mierda.

- Vale…- Susurra y dibuja una ligera sonrisa.
Sigue observándola, mientras de vez en cuando echaba un vistazo a Luismi, sin saber qué decir.
- Mmm... ¿Tienes algo que decir? - Lo notaba en su cara.

- Sí. - Puta sinceridad, ya estamos, nota como le arde otra vez la cara.
Lo mira sin saber como empezar, ¿Por qué le cuesta tanto algo que a él le resulta tan fácil? No es justo.

- Pues... - Acaricia su mejilla y la sonríe para tranquilizarla. - Tómate tu tiempo.
Vigila a Luismi mientras espera, sabía que era complicado para ella hablar de algunas cosas, o bastantes.

- Pues… - Coge aire mientras mira al perro y lo suelta todo. - Que siento lo de ayer y siento haberte dicho todo eso y no me gusta discutir contigo, ni que estemos mal, ni te lo mereces, ni… Ni pienso que seas como Flow ni que la hayas cagado ni nada, ni que seas como los otros idiotas, porque… Pues porque no. - Coge aire otra vez después de haberlo soltado todo sin respirar - Y eso.

Suspira después de escucharla mirando aun a Luismi nadar. Se acuerda de todo lo de la noche anterior y niega levemente con la cabeza, después se gira y mira a Uroko tocando su cara con las manos.
- A mí tampoco me gusta discutir contigo, y también te pido disculpas por no pensar antes de hablar, ¿vale? Ya está, hagamos que no vuelva a pasar. No tienes que disculparte por nada, ya lo sabes, te lo dije antes… - Mira sus ojos con serenidad, queriendo transmitírsela. - Todo está bien.

Deja de mirar al perro para mirarle por fin y asiente, sí, ya se lo había dicho ayer pero ella necesitaba decírselo a la cara, aunque le costara un montón
- Sí lo está. - Le repite. - Todo está bien.
- Usagi… - Se acerca a su cara y susurra, cerrando los ojos y sonriendo. - Warera, itsumo.

Se abraza a ella sin hacer fuerza apenas y la besa. Lo necesitaba, después de acordarse de todo, lo único que quería era estar bien con ella.
Ella le devuelve el abrazo y el beso, le angustia mucho estar mal con él, no sabía que esto iba a ser así.

- Eso es mucho tiempo. - Le susurra, pero le sonríe, qué fácil lo tiene él siempre para decir esas cosas.
- No tengo vértigo al tiempo. - Imita su mismo tono de voz pacífico y en susurros. - Me da igual cuanto sea mientras sea... contigo.

Suelta una leve risa.
- Joder, qué cursi...
Se ríe, porque lo ha sido y porque le pone muy nerviosa.
- Un poco...
- Perdón, no debería decir tantas bobadas.

Niega con la cabeza, cuando las dice él no parecen tan bobas, se acerca más y le da un beso, eso tiene que servir porque ella no sabe decir cursilerias, se separa y le mira.
- ¿Salimos? Se va a ahogar.
El perro sigue pataleando pero cada vez más lento con su sonrisilla de gilipollas, hundiéndose a ratitos. El beso que le da le dice muchas cosas. Sobre todo porque sabe valorar lo difícil que puede resultarle todo, pero aun así lo hace, y eso provoca que no pueda dejar de sonreír.

- ¿Eh..? - Mira a Luismi, por un momento se le había olvidado que el perro estaba ahí y ya sus patitas agonizaban bajo el agua. - Joder sí... Vamos.

No duda un segundo en ir a "rescatar" al perro, que aunque él siguiera con cara de aventura, se notaba un montón que no podía con su vida ya, y sale del agua con él en brazos sin mirar atrás. Por algún motivo que no sabía seguía un poco abrumado por la situación, pero no era una sensación mala, al contrario. Se siente bien cuando las cosas salen por el mejor camino.
Ella sale detrás, joder ahora si que hace frío, otra gran idea de mierda la de meterse en el agua.

- ¿Intentas abrir un portal? - Le dice intentando disimular. - A donde sea.
- Vale. - La mira de reojo mientras termina de ponerse los pantalones.

Se da la vuelta para no mirarla, está demasiado agilipollado por el momento pero cierra los ojos para concentrarse y abre de nuevo el portal.

Ella va a por el perro y lo trae, se queda mirando en silencio rezando porque funcione y no les envíe aún más lejos, la culpa es suya por insistir tanto con lo del portal.

Y efectivamente les envió a tomar por culo. Eru sale del portal con los ojos cerrados, ya rogando pisar del Sol Valley, pero al abrirlos sólo ve desierto. Desierto, y más desierto. Vuelve a abrir los ojos sin saber dónde está. Joder, ya la había vuelto a cagar.
Prefiere no abrir la boca, y le da miedo mirar a Uroko.

Uroko sale del portal y se queda más helada aún, mira a su alrededor y no reconoce nada.
- ¿Nani?
Suelta al perro que sale corriendo como un puto loco.

Saca el móvil ya de mala hostia y vuelve a mirar la ubicación. Casi no había cobertura y el mapa tardaba muchísimo en cargar, pero cuando sale el nombre se queda más tieso que el mapache.
- ¿...Strangerville?

Por primera vez desde que han cruzado el portal se atreve a mirar a Uroko.
- ¿Qué? - Ella le mira con cara de susto. - ¿Dónde estamos?
- Strangerville… - No había oído escuchar de este lugar en su puta vida. - No sé ni dónde estamos... porque esta mierda no carga.

Se empieza a poner nervioso y a enfadarse. Ya iban dos portales que no le salían, ¿Pero qué cojones le pasaba?
- Vale. - Ve cómo se está cabreando e intenta calmarlo - No pasa nada. Vamos a esperar a... - Mo tiene ni idea de a qué y no puede acabar la frase.
- ¿A qué? - Ya estaba ofuscado. Qué asco de portales.
- A que... - Le mira agobiada. - Mira, no tengo ni idea.

Mira hacia todos lados intentando pensar una solución de forma fallida. En ese estado de nervios no se puede pensar con claridad, y empieza a sentir horror por ese sitio.
- Qué sitio más feo joder, cuatro cactus mal puestos y el resto arena... Arena... Y MÁS ARENA. - Se altera elevando la voz.

- Si.. es horrible. - Mira a su alrededor asqueada, ni una cosa bonita, ni una y encima Eru se está cabreando y nunca le ha visto enfadado y no le gusta.

- ¿Por qué, eh, por qué? - Se da la vuelta y mira a Uroko, indignado y con rabia. - ¿Por qué el otro día me salió bien y hoy no? DOS PUTAS VECES.

- Pues... - Uroko se quiere ir a su puta casa, le está gritando y no le gusta, no sabe si llorar o pegarle una hostia. - ¡¡¡YO QUE SE!!!
Eru se cruza de brazos y cierra los ojos intentando calmarse.
- Joder, lo siento…

Abre otro portal con algo de rabia aun.
- Eru, joder, no es tu culpa... - Mira dentro del portal con disimulo pero no ve una mierda - ¿Estás seguro de que puedes abrir otro tan pronto?

- ¿Dónde está el perro?
- No lo sé, pero quiero llevarte a casa, esto no me mola nada, estamos a un huevo de kilómetros, no hay cobertura, no sé cómo pollas hacerlo bien, estoy… - Escucha cómo pregunta por Luismi y para de hablar de golpe.
Mira a todos lados y no lo ve.

- ¿No estaba a tu lado, contigo? - Genial, otro problema más.

- ¿Estás que? Es que se ha ido corriendo, pero estabas tan... que no quería decirte nada. - Señala al montón de chatarra. - Por ahí.
- Lo siento.

Se va al montón de chatarra a ver si lo ve, se está agobiando un montón y hace muchísimo calor, le sobra todo.

Uroko se acerca al montón de chatarra, parece un avión que hace muuucho que no vuela, no ve al perro por ningún lado, le llama y no la hace ni puto caso, intenta levantar una pieza de metal y se quema las manos, esto es un mierda y no entiende porque les sale todo tan mal. Le dan ganas de llorar y se está asfixiando.
- No me jodas Usagi... - Se acerca a la chatarra, que emanaba un calor asqueroso. empezaba a salir el sol y ya ardía. Busca por todos lados, incluso entre los cactus, pero no hay rastro del perro. - ¿Segura que ha venido por aquí? Joder... ¿Dónde estás, Luismi?

Intenta ver si puede conectar con él, quizá, si estuviera cerca...
Ella suelta un zapatazo contra el suelo cabreada se quita las mangas y las tira al suelo y empieza a quitarse las medias, a tomar por culo.

- Tengo seeeeeeeed.

Mira a Uroko preocupado y empezando a sentir el calor también, se le había empezado a derretir el maquillaje.
- ¿Buscamos algún sitio donde vendan cosas? Joder…- Va con ella y coge su mano. - Luismi no puede andar muy lejos, pero tenemos que beber agua... Este puto sitio es el infierno.
Ella asiente.
- ¿Ves algo? Puto perro joder, ¿No puedes hablar con él?
- Eso intento… - Cierra los ojos y siente ligeramente a Luismi. - Usagi... lo tengo.
- ¿¿Sí?? ¿Dónde está?

Vuelve a abrir los ojos y mira a su alrededor, a lo lejos (muy a lo lejos) ve unos edificios en medio del desierto.
- Creo que está ahí, me ha dicho que había gente.
- Joder, este perro es gilipollas... - Le sonríe. - Qué bueno eres, vamos.
- Bueno. - Sonríe a medias. Esas tonterías conseguían alegrarle un poco la mierda de situación. - ¿Pero quién vive en este puto sitio? Es infernaaaaaaaaaaaaaaaaaaal. - Se arranca casi la camiseta de golpe, se está asfixiando.

A cada paso que daban el calor se hacía más intenso, siendo apenas las 7 de la mañana.
- Yo que sé, es asqueroso, no pienso volver nunca más.
¿Por qué cada vez que veía los edificios parecía que estaban más lejos? Desde luego, él tampoco iba a volver más a ese sitio.

- Maldito Luismi, ¿En qué momento ha corrido tanto?
- Cuando te has puesto a gritar. - Suspira.
- ¿Se ha asustado por mi culpa? - Se preocupa de repente. - Joder, no suelo ponerme así, pero esto de no poder hacer nada bien me fastidia... Lo siento.
- No, se ha ido porque es gilipollas, no te preocupes. - Le aprieta un poco la mano. - Ya lo se... es un fastidio.

- Oye. - Se ríe, no puede evitarlo. - ¿Y si abres un portal para llegar al edificio? Está a tomar por culo.

- ¿Me estás vacilando? - Deja caer la pregunta retórica que le hace mirarla de nuevo levantando una ceja.
Camina sin decir nada por un momento sin contestar, pero le empieza a hacer gracia la pregunta y no puede aguantar la risa, que le sale sofocada del calor.

- Joder Usagi... Te has coronado. - Se sigue riendo.

- Sólo intentaba que te rieras y he ganado. - Le dice vacilona y le estampa un beso rápido en la boca. - No te enfades, esto va a ser un infierno igual... prefiero que te rías.
- Que sepas que se me ha pasado el cabreo… - Le dedica una sonrisa después del beso inesperado. - Tienes razón, vamos a pasar el infierno lo mejor que podamos.

La coge en brazos y se la echa a la espalda.
- No pesas nada, déjame llevarte.
- Hace mucho calooooooooor.

- Lo sé... mira, ahí hay un puesto o lo que sea eso, a lo mejor tienen agua.
- Vale, pero puedo andar sola. - Ella se sigue resistiendo, es humillante.
- Cuando lleguemos ahí te bajo.

Se acercan a un puesto bastante raro, en el que había un tío con un colador en la cabeza vendiendo cosas raras.

- ¿Le preguntamos a ese...? - Susurra dejando a Uroko en el suelo.- Parece un poco extraño.
- Vale. - Mira a Eru levantando una ceja no le hace puta gracia que haga eso, pero no quiere más drama.

Eru va hacia el puesto ignorando a posta la cara de Uroko, entendió que no le había molado una mierda y huyó hacia ahí a ver si el tío raro ese tenía agua.
Al rato vuelve con cuatro botellas de las grandes.
- ¿Cuántas quieres?
- ¡Arigato! - Le mira emocionada. - Eres el mejor.

Le da una y usa otra de ellas para echarla por encima de golpe, desde la cabeza.
- Lo necesitaba. - Respira aliviado, el agua estaba bien fría y ni se inmutó.

Ella abre la botella y se la bebe entera, sin respirar.
- Joder.

Eru se bebe otra de las botellas después y mira de nuevo a los edificios. Luismi no tenía que andar muy lejos.
- ¿Seguimos? Ya veo gente por allí, y el perro dijo que había por donde estaba...
- Hai. - Ya le parece super normal que le diga que el perro le ha dicho cosas. - Cuanto antes lo encontremos antes nos vamos.
- Sí, vamos.

Al rato llegan al "pueblo" o lo que fuera eso y se encuentran un montón de militares o algo así, y en medio de ellos estaba Luismi dando saltos y molestando.
- Ehh... Usagi…- Señala donde estaba el perro.

- ¡Será imbécil...! - Grita ella, y se mete en medio de todos a coger a su perro antes de que Eru pueda decir nada.
Él se queda ahí parado mirando con la palabra en la boca. No le había dado tiempo a pararla, y ahí estaba, metida entre los pies de militares extraños y enormes intentando dar caza a Luismi. Sólo espera que ninguno dijera nada.

Tras perseguirlo un rato, coge al Luismi que está encantado con el juego y lo levanta en alto triunfante para enseñarselo a Eru.
- Lo tengoooooooooo. - Le importa una mierda la gente que la está mirando, claro.

Eru levanta el brazo en símbolo de victoria y se emociona al ver que había podido pillar a Luismi al fin. El perro no estaba ayudando para nada pero por lo menos había conseguido rescatarlo.
- ¡Siiiiiiiiiiiiiiiiii! ¡Por fin!
Les hace un gesto para que vuelvan.

- Tendremos que escondernos y abrir otro portal...
- ¿Escondernos por qué? - Vuelve a pasar por en medio de todo el mundo con el perro en brazos hasta llegar a él.

- ¿Cómo que por qué? Que todos estos son unos chungos...O eso me han dicho.- Los mira de reojo y busca algún callejón apartado.
- ¿Te ha dicho quien? si no les conocemos de nada, además que les den. - Ella por encima de la plebe.
Deja al perro en el suelo.

- Creo que tiene sed. - El perro con la lengua fuera.
- No sé, no me acuerdo pero es verdad... Además, me pondría nervioso, no quiero aparecer a más kilómetros de casa. - Se intenta excusar.
Mira al perro con la lengua fuera y abre la botella que les sobró de antes. Se la da a Uroko y pone las manos como si fuera un recipiente.
- Échame agua aquí... Para que beba.

Uroko mira a Luismi esperando que no haga el gilipollas para variar y echa al agua en las manos de Eru, el animal les sorprende a los dos bebiendo sin derramar nada, se ve que si tenía mucha sed.
- Vale, Nairelito, no te pongas nervioso, relájate y cuando estés seguro de que va a salir bien lo abres, piensa en como estabas en el lago.

Vuelve a mirarla de manera vacilona por cómo le llama después de dejar que Luismi se bebiera todo el agua.
- Te las estoy guardando todas, que lo sepas… - Sonríe con algo de malicia, no era ninguna mentira.
- En el lago estaba bien, no sé, normal, feliz de estar contigo.

- Y yo me estoy vengando de tus preguntitas - Le dice vacilona.- No me jodas que necesitamos un pato para que abras bien el puto portal.
- Está bien, tú ganas... Pero sólo por esta vez eh.
Levanta las cejas, ahora de repente estaba bromista y le hacía gracia, pero por otro lado estaba empezando a frustrarse otra vez y eso no era bueno.
- A ver, muy graciosa y eso... Pero como no pueda hacerlo no vamos a volver a casa...

Ella se pone seria de golpe.
- Mira, ¿Puedes abrirlos infinitos no? Pues por estadística algún puto portal nos llevará a casa y si no cuando nos cansemos buscamos un autobús, que aquí no tiene pinta de haber o un tren, un avión un barco, o llamo a mi madre.
- Ya, ¿y qué hacemos, viajar de lado a lado hasta que por algún casual decida hacerlo bien? ¿Y si aparecemos sin pie?

- Bueno de momento los pies no los hemos perdido, que quieres que nos quedemos a vivir en esta puta mierda de sitio? - Dirige una mirada de asco a los militares que estaban con luismi - No me jodas, Eru. Yo se que puedes hacerlo - Le anima.
- Está bien... Ven. - Coge su mano y la lleva a la calle siguiente, más escondida, y abre otro portal sin pensar. Ya qué más da concentrarse o no, es todo una mierda.

- Bueno, vamos… - Ya pasa sin pensarlo, aunque con dudas, pero le daba igual a estas alturas.

Lo atraviesan y aparecen en del Sol Valley, justo en el punto donde habían quedado antes.

- ¡¡Kya!! - Uroko grita y le abraza, joder por fin. - Lo has conseguidooooo.
Le devuelve el abrazo y no la quiere soltar, ya le emociona el haberlo conseguido después de todo lo que habían pasado, y todo con el perro, todo un aventurero. Empieza a darle besos en la cara.

- ¡No quiero volver a oler los portales en mucho tiempo!
- Vale, no te los volveré a nombrar, todo esto ha sido una liada mía, gomen.
- No, no, no es culpa tuya. - Sigue sin despegarse de ella. - Soy yo, que me pico como un tonto.

- Pero yo te he insistido con lo de los portales y tú me habías dicho que no sabías, tendría que haberte dejado en paz... Pero bueno, has entrenado.
- Pues vaya manera de entrenar. - Se empieza a reír, ahora sí le hace gracia. - ¿Sabes qué? Me gusta caminar... Creo que voy a seguir yendo a pie a los sitios.

- Vale, vamos corriendo si quieres, no más portales, y menos con él.l - Señala al perro que se ha sentado en el suelo y les mira feliz.
- Él está feliz, no ha sufrido ningún drama, el capullo… - Se ríe.
- Si... - mira la hora del móvil y flipa. - Vámonos a casa, nos van a matar.

Eru mira su móvil y abre los ojos.
- Joder... 17 llamadas perdidas y 20 mensajes de mi madre.
- No se lo van a creer.... joder, lo siento, llámala.

- No pasa nada. - La mira sonriendo. - Se me va a hacer raro irme solo ahora, después de tanto rato contigo. Bueno... Eso. - Mira al suelo y después a ella de nuevo. - No quiero entretenerte, espero que no te regañen.
- Ni a ti, hablamos luego. - Se agacha a coger el perro.

Se acerca y le da un beso con el perro por medio.
- Ya nee… - Sonríe y levanta la mano, despidiéndose.




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