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    Tsumi

Soba ni Itekure

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Capítulo 5 - "Deadman Wonderland"

  • 7 abr 2023
  • 12 Min. de lectura

Después de hablar toda la noche como de costumbre y de un malentendido bastante incómodo en el que parecía que Uroko estaba invitando a Eru a su habitación pues… A eso, como en un hentai y de ponerse bastante nerviosos los dos, por fin deciden pasar de lo que parece nada y verse. Qué es lo que los dos quieren.


Eru cruza el portal confiado porque ya se lo había preguntado a Uroko por el chat, no lo había pensado pero era práctico. Aparece en la habitación de un salto, le había gustado cruzarlo así, era más épico, y según lo hizo este se cerró. Busca a Uroko rápido con la mirada y cuando la encuentra sonríe, no lo puede evitar.


Uroko ve a Eru saltar del portal, la verdad es que queda muy bien cuando lo hace así, cuando la mira y le sonríe le devuelve la sonrisa y se acerca a él.


- Hey, casi se cierra.


- Casi, pero no. Yo gano. - Da unos pasos hacia ella y le da un beso.

- Cierto, tú has ganado, al portal claro.


- Claro.- Sonríe y se mira los pies. - No me he puesto zapatillas, ¿No te importa no?

- Que va, ven. - Le da la mano y lo lleva al sofá. - ¿Aquí está bien no?


Se sienta en el sofá donde le había llevado, tener uno en el dormitorio mola.


- Sí, muy bien.


Ella se sienta a su lado, después del "malentendido" no sabe muy bien qué decir.


Le dedica una media sonrisa tranquila y amable, sentándose de lado en el sofá para verla mejor.


- Hemos dicho sonrisa, ¿No? Que así estabas más guapa.

- Ya. - Le sonríe. - Supongo.


Ahora no le sale preguntarle que quiere hacer.


- ¿Lo ves? Así mejor. - Se queda mirándola tampoco sin saber qué decir y observa disimuladamente su alrededor.

- Sí. - Le mira mirar todo, está un poco nerviosa por no saber qué decir, pero se alegra de que esté ahí, además en nada sale el sol y con suerte sus padres ya están dormidos.


Mira la mesa de enfrente y ve todo lo que hay, no le sorprendía nada, y ve un tomo de manga que le llama la atención.


- Eh, ¿Deadman Wonderland? Mola, ¿Lo estabas leyendo?


Ella asiente, le da un poco de vergüenza.


- ¿Te gusta?

- Claro, de los que más, y he visto muchos. - Se queda pensativo unos instantes y vuelve la vista hacia ella. - ¿Has visto el anime? Podríamos ver algún capi.


- Si, claro. - Coge el mando de la tele y se lo da.


Coge el mando de la tele y se le queda mirando.


- ¿Qué quieres que haga con esto? - Se lo vuelve a dar. - Es tu tele, yo no sé hacerlo.


- ¿En serio? - Se ríe y enciende la tele, que va directa al navegador donde busca la serie.

- Hay chuches si quieres, y son gratis. - Le saca la lengua mientras sigue trasteando con la tele.


Mira a Uroko sorprendido pero queriendo reírse, no entendía nada porque esto era muy random.


- ¿Qué me quieres decir con eso? Malvada. - Le vacila y se come una chuche.

- ¿Yo? Naaaaada. - Pone el capi y deja el mando en la mesa.

- Ya, claro... - Se ríe en silencio mirándola de reojo.


- Es una mierda que no hayan hecho más. - Le suelta y es verdad.

- ¿Eh? - Vuelve al mundo real, el anime lo absorbe. - Sí, es una mierda, 13 capis son muy pocos. Shiro mola, ¿A que sí?

- Mucho. - Ella asiente.


Eru le sonríe, por fin alguien que le entiende.


- Ganta es un poco pringao, pero bueno, casi todos los protas lo son. - Comenta el capítulo sin dejar de mirar la tele. - ¿Sabes? Mola tener a alguien con quien compartir estas cosas.

- Tienes razón, los protas siempre son unos blanditos. - Sonríe. - Las chicas molan más. Si, está guay que te guste, podemos ver los que salgan nuevos juntos. Bueno, si quieres.

- Sí, las chicas molan mucho. - La mira un momento separando la vista de la tele y asiente con la cabeza. - Pues claro que quiero, así nos reímos juntos.


Se acerca un poco más a ella, tampoco iba a estar en la otra punta del sofá como un idiota.


- Vale, aunque me gustan más los que no son de reírse.

- Ya, mola más el gore.

- Es mi anime preferido - Le dice sinceramente. - El gore psicológico sobre todo.


Se va relajando un poco, ya se ha olvidado del malentendido y le hace mucha ilusión estar viendo DW con él.


- Entonces nos lo vamos a pasar muy bien viendo anime. - Se ríe un poco. - También me flipa el gore psicológico.


Va pasando el capítulo y se va comiendo la bolsa de chuches que había en la mesa, ahora sobre el sofá a su lado.


- Hai. - coge chocolate de la mesa y lo mordisquea distraída. - Oye.

- ¿Hm? - La mira a medias, distraído con la tele.

- ¿Has vuelto a soñar con eso?

- ¿Eh? - Se gira del todo para mirarla, abriendo los ojos. - ¿Con qué?

- Con eso... Ya sabes, con él. - Por dios otro malentendido no.

- Ahh… - Siente de repente como se relaja de golpe, qué mal rato. - Pues... No, la verdad. Joder pero fue tan real.


- Quiero pensar que sólo es cosa de mi imaginación.

- Sí, sí no pasa nada, seguro.


Le dedica otra sonrisa y le acaricia el pelo. Se vuelve a acomodar en el sofá a seguir viendo el capi. Tampoco es que le mole mucho hablar de Akuma, ya no, se ha liberado y le da palo.


- Vale. - No le quiere marear con el tema, pero es que le preocupa, se apoya en él y sigue viendo la tele, pero le sigue dando vueltas al porqué del sueño, igual simplemente al acabar todo le ha salido el estrés acumulado o algo así. Eru está muchísimo mejor, más vivo y se le nota, además vió morir a Akuma, prácticamente lo mató ella, pero aún así...


Cuando se apoya pasa su brazo sobre ella para acurrucarla con él en el sofá. Gira un poco el cuello, mirándola. Sabía que le preocupaba mucho ese tema y le frota el brazo suavemente con la mano, acogiéndola. Estaba todo bien, sólo había sido una pesadilla, y quería trasmitírselo de alguna manera.


- Ja, la primera prueba de muerte mola, ¿Eh? - Vuelve a comentar el anime para desviar el tema y hacer que se olvidara.

- No me la esperaba para nada, bueno nada en general, por eso mola tanto.


- Y es extravagante, y raro.

- Y hace pensar ¿Crees que podría llegar a pasar de verdad?

- Los castigos son - Se estremece - Muy chungos.

- Mmmm… - Se queda pensando. Sí, eran muy chungos. - Claro, ¿por qué no? Imagínate una distopía posible. A la mierda los derechos humanos porque se instaura una dictadura totalitaria.


- Me encantan las distopías, son lo mejor.

- ¿Verdad? - Todo, es es que TODO le gusta de ella. Y cada vez más.

- Jo. - Suspira.

- ¿Qué?


Se estira a coger una chuche antes de que le deje sin, se le ha escapado y no se lo iba a dejar pasar, claro que no, él nunca.


- Nada, que eres muy guay. - Le dice con esa sinceridad que no puede evitar.


Le acerca la bolsa cuando la ve estirarse para dársela, no se había dado cuenta pero ya llevaba zampadas unas cuantas y la bolsa había dado un buen bajón.


- Ah... Gracias. - Disimula y la mira. - Tú también lo eres, pero eso ya te lo he dicho muchas veces.


Asiente sin mirarle, ya está otra vez nerviosa, pero disimula o eso se cree. Sigue mirando el final del capi.


Levanta una ceja. Ya la conoce un poco más y sabe que está rara o algo le pasa por esa cabecita, pero no quiere decirle nada para no molestarla más. Vuelve a mirar la tele. Molaba estar así con ella.


Sigue comiendo chuches y le ofrece chocolate, el capi se acaba y la verdad es que ha molado mucho verlo con él.


Parte un poco de chocolate y se lo lleva a la boca embobado mientras ve el final del capi.


- Buah llevaba un montón de tiempo sin verlo y está más guay de lo que recordaba.

- Yo también, siempre pienso que quiero volver a verlo, pero nunca lo hago.

- Podríamos verlo juntos, si quieres.


- Claro, ¿ahora?

- Cuando quieras, ¿por qué no?


- ¿Pongo otro? - Se le hace super raro.

- Claro, pon otro. - Le sonríe animado, estaba muy despierto. Mucho. Y le apetecía hacerlo, ver anime con su kanojo era felicidad pura.


Ella se levanta a por el mando y pone el segundo capi y vuelve a sentarse en el sofá junto a él.


- Que guay. - Le dice sonriendo.


- Sí, qué guay… - Le abraza fuerte de nuevo con ganas. De verdad era muy guay esa sensación, tanto que hasta se había olvidado de dónde estaban y vivía el momento. Se estaba tan bien así.


- No se porque no lo hemos hecho antes.

- Pues no sé, porque siempre queremos estar fuera de casa. - Suelta una leve risita. - Pero ahora no nos dejan.


- Es verdad. - Mira por la ventana. - Mi madre está durmiendo seguro, pero ¿Y los tuyos?


- Los míos me dan igual, seguían zombies.

- Genial. - Se ríe recordando lo que le ha contado antes de su madre, y Eru se ríe con ella.

- Voy a tener que animarles a que se vayan de fiesta más veces con los hermanos.


- Pues si, así te dejan en paz, y luego se quejan de ti - Se vuelve a reír.

- Buah, siempre se quejan de mí, pero me da igual, voy a mi bola. - Sonríe. Sólo con escuchar su risa le vale más que todas las broncas que pudieran caerle.


- Mientras no te castiguen más, a ver si Ian habla con mi madre, y podemos salir, bueno tú lo haces igual.

- Por eso, que me castiguen me da igual, y más estando tan cerca el irnos al insti. - Suspira.

- Seguro que Ian convence a tu madre. Bueno, no lo sé. No la conozco. Hombre, parecía convencido de poder hacerlo, eso sí.


- A ver si nos vamos ya al insti... Aunque… - Se gira un poco para verla mejor.

- ¿Aunque...?

- Que no nos van a dejar salir del cuarto tampoco.


- Bueno, ¿Tú crees? - Hace una pausa pensando. - Soy experto en escaparme.

- Bueno, con los portales... - Le mira y sonríe - Aún no hemos llegado y ya me estás liando.


- Es verdad, aunque en tu habitación no estarás sola.- Mira hacia el techo y se ríe. - A lo mejor a quien sea con quien te pongan a compartir cuarto no le hace mucha gracia que vaya allí.


Apoya el otro brazo sobre el respaldo del sofá, a lo largo, y mueve nervioso los dedos. Se le estaba viniendo todo a la mente, ¿es que siempre tenía que contarlo todo?


Uroko mira la serie tiesa, mucha tensión demasiada para ella y no se puede ir que está en su casa, aunque bueno, ya no se iría como al principio aunque a veces tiene ganas.


Mira la tele con los ojos como platos viendo la serie, pero no se está enterando de nada, es como si su cabeza hubiera dejado de funcionar en gran parte y empezaba a tener calor de lo nervioso que estaba, pero no se movía un milímetro. Sólo los dedos, que no dejaban de bailotear sobre el respaldo.


Ella no puede más.

- Voy a... al baño, ahora vengo - Se levanta y sale del cuarto.


A Eru no le da tiempo a decir nada, cuando reacciona ella ya no estaba allí.


Resopla con ganas ahora que está solo en la habitación y se frota la cara con las manos. Qué puto estrés.


Uroko va al baño y se echa agua en la cara, bufa un par de veces y se mira al espejo. Joder, llevaba un tiempo ya sin ponerse así de histérica incluso le había vacilado bastante y le había gustado y hoy está tensa como una cuerda y es incapaz de soltar ninguna broma, y todo por... Bueno pues porque él le ha contado el sueño en el que ellos... Pues eso y luego encima ha parecido que ella le estaba diciendo que viniera a follar.


Se echa más agua y respira hondo, no se puede quedar a vivir en el baño, tendrá que salir.


- Y el puto Flow dando por culo. - Dice en un susurro.


Eru se levanta del sofá y se pone a dar vueltas por la habitación pensando si sería buena idea seguir por allí, de repente todo se había tornado incómodo, incluso la serie seguía en play y ni se estaba dando cuenta. Esperaba que Uroko saliese del baño sin saber qué decirle, ni cómo mirarle a la cara cuando apareciese de nuevo por la puerta.


Uroko sale del baño tras un rato y vuelve a la habitación, joder es Eru, se tiene que relajar un poco.


- Usagi… - Lo suelta casi sin voz cuando la ve entrar en la habitación de nuevo y suspira nervioso. - Si quieres que me vaya...

- ¿Qué? - No se lo esperaba para nada y la pilla por sorpresa. - ¿Eh? ¿Por qué? iie...


Suspira levemente aliviado al escucharla. Sabía que el ambiente se había puesto tenso, que ella también se había acordado de todo, y que lo de irse al baño seguramente ha sido una excusa para huir de él, situación incómoda cuanto menos, obviamente sabía leer entre líneas.


- Vale, vale, es sólo que…- Mira de reojo hacia la tele. - Nada, te he notado un poco rara y he pensado que igual querías que me fuera.


- No. - Se acerca a él y lo abraza - No quiero.


Le abraza con fuerza y se relaja un poco por ello.


- Vale... Me quedo entonces. - Total, en el fondo no quería irse tampoco.


Ella asiente con la cabeza sin soltarlo.


Se queda pillado en ese abrazo durante un rato, no quería soltarla, y tampoco sabía cómo seguir ni qué hacer.


Uroko no sabe que hacer, no se atreve ni a mirarle a la cara, pero en el abrazo se calma un poco, es Eru joder, confía en él, le quiere.


Respira hondo y decide abrir la boca el primero, alguno de los dos iba a tener que hacerlo, mientras acaricia su pelo con cuidado.


- ¿Estás bien? - Levanta su cara para verla mejor.

- Hai. - "Todo está bien", piensa, solo que...


Dibuja una ligera sonrisa un momento pero con los nervios que aún tenía se le borra por momentos.


- Vaaaaale… - Susurra no muy convencido del todo.


- Es que - Susurra ella y una vez empieza no puede parar. - Me he acordado y me he puesto nerviosa.- Lo siento.

- No pasa nada. - Vuelve a intentar sonreír aunque sea levemente para transmitirle confianza. - Yo también me he puesto nervioso.

- Es que ha sido raro. - Le mira mordiéndose el labio de los nervios. - Pero no te vayas, bueno si tienes que irte sí, claro o si quieres, pero por mí no...


Eru niega con la cabeza.


- No, no me voy. Ni tengo que irme, ni quiero. - Le dice en voz baja algo serio. Seguía nervioso, claro.

- Vale.


Se queda mirándola y no sabe qué hacer. Si moverse, no moverse, hablar o callar, actuar o no. Pero aun con todo estaba tan bonita...


Ella le mira, no tiene ni idea de que se supone que tiene hacer, el capi sigue por ahí y ni se enteran.


Después de un rato parado como un idiota sin dejar de mirarla decide a dar el paso, no sabía que iba a pasar pero bueno. Se inclina hacia ella y comienza a besarla sin preguntar, al fin y al cabo es algo que siempre quiere hacer y ella siempre le seguía.


Esta vez no se lo esperaba, de hecho estaba pensando si hacerlo ella, y de alguna forma que la bese le calma y la alivia y le sigue, como siempre, abrazándose a su cuello.


Se abraza a su cuello y le invita a que sus ganas al tenerla abrazada y cerca se intensifiquen. Sigue rodeando su cintura mientras la besa casi sin respirar, se le había olvidado incluso eso. Esta vez lo sentía diferente, esa sensación de no querer parar se había hecho más fuerte. Y le ponía nervioso, mucho.


Ella le abraza más fuerte y sigue alargando el beso como si quisiera quitarse los nervios del cuerpo con ello.


Junta más los brazos en su cuerpo hasta que no puede arrimarla más al suyo, acariciando su espalda. Sentía sus labios cálidos, su lengua, todo. Y calor, mucho. Todo había desaparecido de la escena y no podía pensar en nada más, solo en algo que le traía de cabeza, ¿Parar? ¿...O seguir?


Uroko se deja llevar hasta que siente como la aprieta más contra él y tiene un momento de consciencia de donde están y que están haciendo, pero aún así no se retira, aquí es donde para él siempre ¿No?


Sabe lo que está haciendo pero a la vez no, ni sabe hasta dónde quiere llegar, tiene dudas, claro que las tiene pero su cuerpo va pidiendo más inconscientemente. Ni siquiera se da cuenta de que su mano baja por su espalda, demasiado abajo. No paraba no, ya no, da igual lo que pensara. Se estaba dejando llevar y ella tampoco se retiraba como solía hacer casi siempre.


Pues no para, y ahora se pone más nerviosa porque ella tampoco, intenta pensar con lógica, como hace siempre con todo pero tampoco puede, sólo puede seguir besándole y dejarse llevar por él.


Y no se aparta, otra señal más para que no dejara de sentir sus labios, y su calor. Sus manos se habían colado por debajo de su camiseta y acariciaba la suave piel de su espalda con los dedos. Ahora dudaba si moverse o no, no quería estar sólo de pie en medio de su cuarto como un poste, ya no, y cada vez hacía más calor, como si se hubiese encendido un horno en su interior. No llevaba mucha ropa, pero empezaba a sentir que le sobraba.


Nota sus manos directamente en su piel y se arquea un poco, sin apartarse aún, no sabe que están haciendo pero empieza a sentir cierta prisa, urgencia y le besa más rápido sin darse cuenta pasando sus manos de su cuello a su cara y cada vez hace más calor.


Le sigue el juego y que empezara a besarle más rápido fue el detonante de empezar a pensar lo cerca que estaba la cama, y lo fácil que sería ir hasta ella. Le cuesta moverse, claro, estaba nervioso, pero decide hacerlo y da pasos con cuidado sin separarse de sus labios hasta que el borde de la cama le desequilibra y le deja caer sobre ella, en el colchón. Mira sus ojos un momento con la mirada entrecerrada, empezando a ser consciente de lo que está pasando, pero su cuerpo tenía un imán, como sus labios a los de ella.
























 
 
 

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