Capítulo 6 - Bocazas
- 24 nov 2022
- 6 Min. de lectura
Actualizado: 25 mar 2023
Como no se puede ser más bocas, Eru le contó lo que pasó en el bosque el otro día a sus amigos y a Uroko no le ha gustado nada. Le llamó la atención por Simsta pero él no quiso dejarlo pasar y decidió ir a disculparse con ella en persona, o a intentar arreglar algo que ella había dado por roto de por vida.

Uroko está esperando a Eru con un cabreo de la hostia, lo que más rabia le da es que sabe que no lo ha hecho a malas, pero da igual se ha ido todo a la mierda y no se puede arreglar. Encima seguro que el capullo de Akuma lo está torturando y disfruta de ello. En fin, no sabe ni qué hace ahí.

Eru llega donde había quedado con Uroko teniendo una discusión mental con Akuma, así que ya venía enfadado por el camino. No le había dejado en paz y se reía de él. No era la mejor situación para hablar, pues él se metería en medio, pero las ganas de arreglarlo todo con ella eran más fuertes. Caminó hasta el punto donde vio a Uroko y se quedó delante de ella sin saber qué decir o hacer, sentía un nudo en la garganta y como si algo le presionara el pecho.

- Hola...
Respiró hondo intentando tranquilizarse, lo único que podría pasar si no lo hacía sería empeorar las cosas. Más.
- Hola...

Ella le mira fríamente pero tiene ganas de llorar, lo observa intentando ver al otro, pero no ve una mierda.
- Dime.
- Nada, que no entiendo nada, de verdad. ¿Qué tengo que hacer?
- No lo sé...

- A ver… - Vuelve a resoplar, empieza a sentir que no controla nada. - Lo siento ¿Vale? Lo siento, lo siento. Te lo diré mil veces si hace falta.
- Ya lo sé Eru, no es eso.
- ¿Qué es? Dímelo, porque siento que me deshago.

- Es que no lo sé, sólo sé que todo estaba... - Le mira un momento cortada. - Y se ha ido a la mierda.
- Pero es que no lo entiendo... No tengo la culpa...
- Joder pero porque se lo dices, ¿no sabes que son gilipollas?

- Pues... no sé, me hacía ilusión, estaba contento, y... Creo que son mis únicos amigos, no sabía a quién contárselo. No se lo tendría que haber dicho a nadie, pero ¿Qué hago? - Empieza a ponerse más nervioso con cada palabra. - Ya no puedo borrar lo que he hecho y si te he hecho daño lo siento, antes me muero que hacerte daño ¿Sabes? Lo cuento con confianza y se lo toman como si fuese como ellos. ¡No lo soy! Y tú lo sabes. Estoy harto de decirles que no a todo, me dan consejos y paso de ellos porque sé que tú no eres ninguna petarda del Simstagram. Joder, yo no quiero ligar con nadie, simplemente te... Da igual.
Vuelve a respirar hondo otra vez. No, ya no controla nada.

Uroko lo mira, cruzada de brazos, no sabe que cojones hacer, no le gustan estas cosas.
- ¿Y yo cómo lo sé?
- Toma. - Se saca el móvil del bolsillo y se lo da. - Lee todo lo que he hablado con ellos. Es que son ellos, yo no soy así, joder Uroko, tú lo sabes. No puede ser que por culpa de lo que digan los demás dejes de confiar en mí.

- No pienso leer nada. - Se lo devuelve. - Joder Eru.
Bufa con rabia.
- Dime qué quieres.
- Que no haya pasado nada de todo esto.

- ¿Y qué hago, Uroko? - Cierra los puños con fuerza.
- ¿Y qué hago yo? Ahora soy una estúpida más del simsta.

- ¡Pues claro que no, joder! ¿Por qué? ¿Por qué le das tanta importancia a lo que esos dos hayan dicho? Si son tan idiotas como dices no sé por qué te afecta tanto. Venga ya Uroko, ¿vale más las gilipolleces que te digan ellos antes que lo que te diga yo?
- No... - Le mira con impotencia. - Claro que no.
- ¿Entonces qué cojones hago? ¿Voy y les parto la boca?

- Estaría guay. - Se ríe.
- Pues es de lo único que tengo ganas ahora.
- No se ni qué decir.

A: - Pues di algo ya, coño. - Adiós al control.
- ¿Qué?
A: - Que abras la boca y hables.
- ¡Vete!
A: - Nop, esto es divertido. Habla.

- ¿Te lo pasas bien, no?
A: - Muuuuuuucho. - Sonríe de forma burlona.
Uroko se muerde el labio, no ha estado en una situación así en su puta vida. No tiene ganas ni de gritarle.
- No se que decir, no tengo ni idea, ni siquiera estoy enfadada... ojalá, eso sería fácil os mando a todos a la mierda y ya está.

A: - Eso estaría bien, sí, me gusta cómo piensas. - Se empieza a reír. - Si no lo has hecho ya es porque no quieres destrozar nada. ¿Tienes miedo o qué?
- Sí.
A: - Ja, mira por donde, la que no muestra sus sentimientos. - Ríe de nuevo. - Qué, ¿Acaso pierdes más poder?
- ¿Sabes que? Esto es una tontería, me voy.

A: - Eso, huye, como los cobardes. Ya demuestras lo que eres si te vas.
- ¡Uroko, no! Espera.
- ¿Acaso quieres que me quede Akuma? ¿Para seguir alimentándote no?
A: - Yo siempre tengo hambre.

- No, calla, déjame a mi, Uroko, quédate por mí…
- Sigo sin saber que decirte. - Mira al suelo incómoda sin descruzar los brazos. - Lo siento.

Eru se acerca a ella y levanta las manos queriendo coger las suyas, pero las vuelve a bajar.
- Quiero arreglarlo... No quiero perderte, sabes...
Ella le mira y afloja un poco los brazos.
- Y yo quiero que lo arregles.
- Pero tienes que dejarme... joder... Quiero que vuelvas a confiar en mí. Te he fallado, lo siento.

- ¿Y qué hago? Yo no soy como tú, no se hacer eso que tú haces.
- Sabes hacer cosas mejores y para mi son las que te hacen admirable, por eso me fijé en ti, después de todo... Porque no eres como el resto, eres diferente, y sé lo que es ser diferente.
- ¿Ves?
- ¿Qué...?
- Que lo has vuelto a hacer.

- ¿Qué he hecho?
- Eso, decir cosas.
- De eso se trata hablar, de decir cosas.
- Pues yo hablo y no las digo.
- ¿A qué cosas te refieres? No he dicho nada malo... Te estoy diciendo lo que siento.
- A eso, no paras de decirlo... como si fuera super fácil.
- No es fácil, sólo sale si lo sientes de verdad y te aguantas la vergüenza.

- Ya..
- Uroko... Nunca te haría daño, ¿lo sabes, verdad? Por favor, dame una oportunidad, si la cago me mandas a la mierda, ¿vale?
- Sí… - Vuelve a morderse el labio con fuerza y le mira a los ojos. - Shiranai.
- Onegai...

Le mira también a los ojos, estaba siendo lo más sincero que podía.
- Sabes que soy distinto, no quiero exhibirte como un trofeo, y no es que seas más que eso, es que no eres un trofeo. Eres Usagi.- Intenta dibujar una sonrisa tímida.
Ella sonríe un poco al escuchar el mote.

- No les cuentes nada más...
- Nunca más... Sólo nuestro.
- Y de Akuma. - Dice poniendo los ojos en blanco.
- Ah, claro... Y de él. - Pone cara de fastidio por un momento al recordarlo. - Gracias.

- ¿Y ahora qué?
- No sé... ¿Te puedo dar un abrazo? - Se lo pregunta algo reticente, esperaba un no.

- Has dicho que no me leías más la mente. - Se ruboriza.
- Y no te la he leído. - La mira sorprendido. Desde el otro día en el bosque había decidido no hacerlo y mantenía su palabra.
- Uh.

Sonríe y se agacha un poco para terminar abrazándola fuerte.
- ¿Sigue ahí?
- Cada vez más lejos, pero sí...
- Pues vas a tener razón con él. - Sonríe.

- Puede ser. - Le devuelve una media sonrisa. - Ya vamos descubriendo más cosas, gracias a ti.
- Yo no he hecho nada, liarla.
- No, no la has liado, me has ayudado.
- Bueno, las dos cosas, ¿estás bien?
- Creo que ahora sí... ¿Y tú?

Asiente.
- Mejor, pero no me gusta esto. Me agobio.
- Es normal Usagi, a mí también me agobia. Llevo todo el camino hasta aquí atacado.
- Parecemos los gilipollas del Simsta. - Se ríe. - No quiero serlo.

- No lo somos ni lo seremos, no sabemos hacer esos post de mierda. - Se ríe con ella.
- Por favor no. - Sonríe mucho más relajada.
- Bueno, si quieres ya te dejo tranquila, no hace falta que te acompañe a casa.

- Bueno. - Uroko se acerca y le da un beso rápido en los labios. - ¿Hablamos luego?
Cuando recibe el beso inesperado se queda helado pero intenta no aparentarlo.
- Claro, hablamos… - Sonríe levemente.




Comentarios